Es natural que las personas deseemos tener una apariencia acorde con los estándares impuestos dentro del cÃrculo social al que pertenecemos.
Para ello disponemos de muchas armas que hacen posible este propósito: vestuario, maquillaje, accesorios… y por supuesto las hábiles manos del cirujano plástico.
Recientemente se ha divulgado por internet una noticia escalofriante y bastante macabra que hace recordar a las populosas leyendas urbanas.
Se trataba de la historia de una supuesta empresa holandesa denominada Irfak que exportaba al tercer mundo galletas elaboradas con grasa humana obtenida en liposucciones. Pero no se alarmen que afortunadamente parece ser todo un fiasco o mejor dicho una muy astuta estrategia publicitaria.