¿Quién no se ha puesto alguna vez a construir un simple castillito de naipes y se volvió loco de furia cuando luego de arduas horas de trabajo una simple brisa tiró abajo toda la creación?.
Pues bien hay gente que no se ha doblegado ante las vicisitudes del tiempo y ha hecho de este hábito un hobby o más bien una profesión.
Es sabido que la adicción al juego lleva a las personas al extremo, muchos se jugaron la casa, el auto, la ropa, joyas, relojes y cualquier otra pertenencia de valor pero en un casino de Fresno, Estados Unidos un adicto se pasó de la raya.
Al parecer ya no tenía ni un céntimo en el bolsillo pero quería seguir jugando con la esperanza de recuperar lo perdido, para sorpresa del crupier y de las demás personas que le rodeaban el individuo no dudó en apostar lo más valioso que traía encima en ese momento, nada más ni nada menos que una bolsa de marihuana.
Ted Howard es un hombre inglés de 82 años que sigue profundamente enamorado de su fallecida esposa Molly. La pareja se había conocido en la feria del pueblo en el año 1948, fue amor a primera vista, desde ahí nunca más se separaron hasta el día en que ella debió dejar este mundo.
A principios de la década del 50 Ted tuvo que viajar a Europa y permaneció alejado de su mujer durante 7 años, pero durante la separación le envió un total de 98 cartas de amor.