
Un empresario italiano está tan desesperado por su actual situación económica que ha decidido subastar algunos de sus órganos, no vitales pero necesarios, como un riñón, un pulmón y un pedazo del hígado.
El hombre, de unos 50 años, decidió desprenderse de parte de su anatomía porque necesita urgentemente recaudar más de 32 mil euros para poder salvar a su empresa de la quiebra y además preservar su pellejo de los acreedores porqué está tapado de deudas.
