El Imperio Egipcio es sin dudarlo, el imperio más impresionante de la Historia, y uno de los motivos es su duración. Desde el año 3.100 a.C. hasta el 31 a.C. aproximadamente. También denominada la civilización milenaria, se caracterizaba por su sistema político, el cual era regido por los Faraones.
Según la tradición, éstos eran escogidos por los Dioses, y así pasaban a supervisar y dirigir todo el Imperio. Se separan en dinastías, y ellas se ubican en diferentes períodos del Imperio.
Llamado Menmaatra Sethy, Seti I era hijo de Ramsés I y fue el segundo Faraón de la dinastía XIX, el cual gobernó aproximadamente durante 15 años (1294-1279 a.C.). Nacido en la región del delta del Nilo, fue militar como su padre y de ahí su nombre, que proviene de Seth, el Dios de la guerra, las armas y el ejército.
Fue el encargado, como su padre anteriormente, de reorganizar y pacificar Egipto, siendo su mayor conquista el poder dominar a los Sacerdotes de Amón, los que habían vuelto a ser poderosos luego de la revolución de Ajenatón.
Toda la destrucción que no ha sufrido la ciudad de Luxor en tres milenios, lo padece ahora en un lapso inferior a 20 años, debido a que la aguas del Nilo están royendo lentamente los templos de la antigua Tebas.
En un ambicioso proyecto, obreros y arqueólogos se proponen rebajar dos metros el nivel del río para así evitar una destrucción que hasta el momento parece inevitable. La razón es la represa de Asuán, ubicada a 250 kilómetros de Luxor, ya que desde que fue completada en 1970, las aguas subterráneas no han parado de aumentar su caudal, lo que afecta directamente los templos mencionados.