En una nota anterior les comentaba acerca de la adicción a las cirugías estéticas y los posibles orígenes que puede tener esta patología.
Hoy les daré claros ejemplos que muestran hasta qué punto puede una persona adicta al bisturí, modificar su imagen y no siempre consiguiendo buenos resultados.
Es natural que las personas deseemos tener una apariencia acorde con los estándares impuestos dentro del círculo social al que pertenecemos.
Para ello disponemos de muchas armas que hacen posible este propósito: vestuario, maquillaje, accesorios… y por supuesto las hábiles manos del cirujano plástico.
Discomgoogolation, el nuevo trastorno psicológico que ataca a los adictos a la red.
Si lo primero que haces al levantarte o llegar es encender el ordenador simplemente para estar “conectado” y cuando tu router falla o cuando no puedes acceder a Internet sucumbes en el pánico y la desesperación, puede que seas presa de este nuevo mal.