Monja de 103 años deja la clausura para conocer al Papa




Monja de 103 años deja la clausura para conocer al Papa

Una monja de 103 años deja la clausura para conocer al Papa. La monja española, que cuenta con el récord mundial de clausura, Sor Teresita, del Convento de la Madre de Dios de Buenafuente del Sistal, en Guadalajara, saludará al Papa Benedicto XVI, mañana sábado,  en la Nunciatura Apostólica de Madrid por invitación del Santo Padre, con motivo de su visita a España en la Jornada Mundial de la Juventud.

La religiosa, de 103 años, romperá su clausura tras 84 años,  por un día,  para acudir a la audiencia con el Pontífice, que tendrá lugar durante la tarde del  sábado, y a la que irá acompañada de la madre superiora del Convento, Sor María.

Según reza la misiva en nombre del Santo Padre: “En nombre de Su Santidad Benedicto XVI, su excelencia monseñor Renzo Fratini tiene el honor de invitar a la hermana Valeriana Barajuén para saludar al Santo Padre en la Nunciatura Apostólica“.

Aunque en un principio el encuentro de la religiosa española con el Pontífice iba a celebrarse el viernes durante una misa privada en la capilla de la Nunciatura, finalmente tendrá lugar el sábado por ser la eucaristía del viernes a una hora demasiado temprana para una persona de 103 años.

Fuentes han informado que la religiosa se encuentra   muy agradecida al Papa por esta invitación, aunque asegura que ella no ha pedido nada. En cualquier caso, Sor Teresita repite,   que ella está “en el corazón de la Virgen y si la Virgen lo quiere, ella lo quiere“.

Sor Teresita pertenece a la orden del Císter y ha sido durante más de 20 años superiora de su comunidad religiosa. Es española nacida en Foronda, Álava y ha participado con otras nueve monjas de clausura en un libro titulado “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como éste?”,  del autor Jesús García.

Sor Teresita ingresó en el Convento Cisterciense de Buenafuente, el día que nació Benedicto XVI y según dice: “Me dio miedo entrar. Pero el Señor me ayudó. No sabía nada de monjas, pero Él y Santa Teresita me ayudaron y entre ellos se las arreglaron para que no me acobardara“. Ella asegura que “…claro que soy feliz, sino hubiese sido feliz no hubiese estado aquí; no se puede vivir aburrida n el convento

Fuente: lavanguardia

Foto Vía: cadenaser



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