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Las coincidencias ciertamente no son cosa de todos los días, pero que cada tanto acontecen, de eso no hay lugar a dudas. El tema es que nuestro mundo es muy grande y a más de una persona le han sucedido concomitancias tan extrañas que pueden considerarse asombrosas. En este y siguientes posts les develaré algunas de las coincidencias, que según se dice, son ciertas.
El libro de la infancia La escritora estadounidense Anne Parrish solía ser una asidua visitante de las librerías. Cierta vez en una estadía en París fue a uno de estos templos del saber y se topó con el libro de cuentos Jack Frost y otras historias, escrito que había sido uno de sus favoritos cuando niña. Cuando se lo muestra a su marido este lo abre y sorprendido se topa con una inscripción: “Anne Parrish, 209 N. Weber Street, Colorado Springs.”, dicho libro era el mismo que su mujer leía cuando niña. Nacieron y partieron juntos En Finlandia por el año 2002 dos hermanos gemelos de 70 años perdieron la vida a causa de un accidente de tránsito en la misma carretera, separados por unos pocos kilómetros y a pocas horas de diferencia uno del otro. El oficial de la policía que acudió a ambas escenas comentó a la prensa que cuando se enteró de la relación entre ambos hombres no lo podía creer y adjudicó el suceso a “alguien de allí arriba”. Poe y sus predicciones En el siglo XIX, Egdar Allan Poe redactó el libro “La narración de Arthur Gordon Pym” en el que relataba la historia de 4 náufragos que pasaron muchos días de hambruna sobre un bote a la deriva hasta que enloquecidos por la necesidad deciden matar al joven marinero Richard Parker. Curiosamente en 1884 el barco Mignonette se hundió dejando a solo 4 personas con vida, los que como en el cuento pasaron varios días navegando a la deriva en una pequeña embarcación. Desesperados por el hambre deciden dar muerte al grumete, que justamente se llamaba Richard Parker. El bebé suicida Por el año 1930 en Detroit un pequeño e inquieto niño jugaba en el balcón de su casa mientras José Figlock caminaba plácidamente por las calles del mismo barrio. Sorpresivamente su paseo se vio interrumpido por la abrupta caída del travieso bebé, el que afortunadamente terminó sobre él y por ello salió ileso. Años más tarde Figlock pasaba por la misma calle en donde se le había caído el infante encima con tanta suerte que vuelve a convertirse en un cojín humano, amortiguando nuevamente la caída del mismo niño. Por suerte ambos resultaron ilesos. Referido: AmazingFact Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Zoe en curiosidades el 11 Noviembre, 2009
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