
En la ciudad de Buenos Aires, un hombre de 33 años llamado Raúl Ernesto Piñel asesinó a su progenitor pero no satisfecho con esto le quito el corazón y los riñones y se los comió luego de cocinarlos con ajo y perejil al mejor estilo Hannibal.
El asesino, un ex presidiario, pudo ser apresado gracias a la denuncia de un vecino que divisó gran cantidad de sangre en el hogar del padre de Piñel; cuando los oficiales llegaron a la vivienda lo encontraron con las manos bañadas en sangre y restos humanos esparcidos por doquier.
Toda la casa era un completo desastre, había vísceras desparramadas, parte de la columna vertebral en el suelo y restos humanos cocidos y condimentados en una olla. La hipótesis que maneja la policía es que Piñel descuartizó a su padre de 57 años luego de una acalorada discusión en la cual perdió los estribos, pero no dejan de lado la posibilidad de que el agresor pertenezca a una secta o culto satánico.
El fallecido vivía solo porque su mujer e hijos lo habían abandonado a causa de los malos tratos que les propiciaba, al parecer también habría agredido física y emocionalmente a Piñel, ya que según informó la policía, las últimas palabras que pronunció cuando se lo llevaban fueron: “Me las pagaste todas juntas”
Referido: Absurd Diari
Publicado por Zoe en Internacional, Sociedad el 3 Julio, 2008





























