En un post anterior mencionábamos los distintos tipos de enfoque que posee la Historia, acotando que es incorrecto quedarse en un único punto de vista y profundizándolo desde el lado económico. Pues bien, es hora de tomar el punto de vista religioso.
Cuando se toma el estudio histórico desde polos tan opuestos y más tan delicados como en este caso la religión, nos puede llevar a caer en errores bastante graves traicionados por nuestros ideales. Lo mejor en estos casos, es dejarlo de lado e intentar ser objetivos.
Muchos de los textos que llegan a nuestras manos, principalmente los de la Edad Media, fueron escritos por monjes, Cardenales y demás integrantes del Clero y en muchos casos son demasiado parciales con diferentes temas que tratan, dándonos una visión quebrada sobre lo que sucedía en ese tiempo.
Lo mejor en estos casos, es intentar comparar diferentes textos sobre un mismo acontecimiento y dentro de lo posible contrastarlo con alguno escrito por alguien fuera de la Iglesia, para así obtener una conclusión un poco más objetiva sobre determinados acontecimientos.
Lo mismo pasa si vamos a realizar una investigación y nuestra creencia nos hace increpar determinados documentos que puedan afectar nuestro ideal. Al estudiar esta materia, debemos olvidarnos de ideales políticos, religiosos, morales y de otra índole, para involucrarnos con la opinión de la época, ingresar a su mundo y obtener como resultado una conclusión objetiva, que es lo que verdaderamente necesita la Historia.
Publicado por El Historiador en Historia y arqueologia el 1 Febrero, 2008
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