Prebióticos: los beneficios de su consumo

Los prebióticos son sustancias no digeridas por el organismo que sirven de alimento para grupos específicos de bacterias que están en el intestino. Por lo tanto, se puede conseguir que las bacterias que nos interesan aumenten su crecimiento, mientras que las que no son tan beneficiosas disminuyan.

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Se tratan a su vez de alimentos funcionales, ya que se destacan por sus cualidades nutricionales, además de aportar beneficios adicionales para la salud. Vale destacar que no son lo mismo que los prebióticos, éstos son productos con bacterias vivas que ejercen un efecto fructuoso sobre el organismo: algunas ayudan a digerir la lactosa, mientras que otras estimulan el sistema inmune o tienen efectos antiinflamatorios.

En cuanto a los prebióticos, existen dos que son los más estudiados: los fructo-oligosacáridos o FOS, conocidos como oligofructosa e inulina.

¿Dónde los encuentro?: por lo general están presentes en vegetales como ajo, cebolla, puerro, espárrago, alcachofas, raíz de achicoria, tomates, plátanos, trigo, duraznos, etc.

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Se estima que la población general consume de FOS una cantidad de unos 800 miligramos al día, cuando los expertos recomiendan ingerir entre 2 y 6 gramos. Por lo tanto resulta ideal, además de consumir los citados alimentos, tomar productos que incorporan FOS, eso sí, en casos concretos. Los más representativos que se comercializan son algunos preparados lácteos, bebidas, galletas y panes.

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Cuando se comen alimentos ricos en prebióticos, estas sustancias se fermentan a nivel del colon o intestino grueso, produciendo ácidos grasos de cadena corta que le sirven a las células del intestino grueso (colonocitos) para mantenerse saludable.

Sus múltiples beneficios

- Regenera la flora intestinal.

- Previene las infecciones y el desarrollo de enfermedades graves, como el cáncer de colon o la colitis ulcerosa.

- En el caso de que haya estreñimiento y exceso de gases, tanto las bacterias lácticas como los FOS favorecen el equilibrio de la flora intestinal, por lo que mejoran el tránsito y la hinchazón asociada a exceso de gases.

- En caso de riesgo cardiovascular y diabetes, regulan el tránsito, contribuyen a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, así como a controlar la glucemia.

Además de los beneficios de estas sustancias para la salud gastrointestinal, varios estudios demostraron que los prebióticos facilitan la absorción del calcio y otros minerales, como el magnesio y el hierro, por lo que podría mejorar la densidad ósea y prevenir la osteoporosis.

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También, según explican los especialistas, mejoran el perfil lipídico, favoreciendo su metabolización en el hígado. Por lo tanto, sumar estas sustancias a la dieta diaria, ayuda a mantener una flora intestinal y vaginal balanceada y saludable, disminuyendo la susceptibilidad de sufrir infecciones del estómago, intestino.

Asimismo, resultan vitales en aquellas personas que están recibiendo tratamiento médico con antibióticos, ya que reponen la flora intestinal y vaginal destruida por éstos, previniendo así la aparición de diarrea.

Por último, contribuyen a regular los niveles de glicemia o azúcar en sangre, favorecen la producción de vitamina B12 en el colon, entre otras ventajas.



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Publicado por Daniela Ceccato en Salud el 24 Mayo, 2007

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