Relato de un fenómeno paranormal

Fascinan y atraen la atención. Pero pocos creen en ellos. Los fenómenos paranormales, basados en lo oculto, escapan a nuestra razón y nos hace inmiscuirnos en un mundo que no existe para lo ojos humanos, pero que el corazón y el alma sienten, y mucho.

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Hace varios años leí en una revista, que no recuerdo bien (aunque creo que era Muy interesante), un relato que me heló la sangre. Siempre fui miedosa y crédula, lo admito, pero creo que a ti como a mí, estos tema nos interesan y no hacen viajar a otro mundillo, tan interesante y misterioso como la vida misma. Paso a contarles.

Pablo vivía con su abuela desde los cinco años, luego de que sus padres murieran en un accidente de autos. La abuela había quedado viuda desde hacía varios años, por lo que ambos estaban solos. Tenían unos parientes que vivían en otra provincia, pero con los que hablaban muy poco y sólo para fin de año, y desearse mutuamente un mejor comienzo para la nueva etapa…

Toda la primaria su abuela lo acompañó a la escuela. Lo ayudó en los deberes y lo contuvo en los altibajos. Durante el secundario, Pablo siguió muy pegado a ella, la mujer que lo crió. Claro que llegada la adolescencia las salida comenzaron a sucederse, y de esta manera había noches en las que Pablo o llegaba muy tarde o las pasaba en lo de un amigo.

Eso sí, siempre que podía llamaba a su abuela para ver cómo andaba y si necesitaba algo. Ésta, muy canchera, estaba encantada de que su nieto la pasase bien y lo incentivaba a salir, además de decirle que no hacía falta que la llamase.
- A esta edad sólo tienes que preocuparte por la diversión, le decía la sabia señora.

Pablo se había hecho muy, pero muy, amigo de Hernán, a quien conoció en el primer año de la secundaria. Ya hacía cuatro años que estaban juntos. A veces, Pablo pasaba la noche en la casa de éste, y en esas ocasiones su abuela lo llamaba para darle las buenas noches. Con su amigo realmente eran muy compañeros, y compartían todo: juegos, salidas, momentos felices y otros no tanto. El primer amor, las primeras peleas, todo.

Tal es así que cuando la abuela de Pablo murió, la familia de su amigo lo contuvo en todo lo que pudo. Y hasta le ofrecieron irse a vivir un tiempo con ellos, ya que en la casa estaba solo y todo le hacía recordar a su abuela.

Tenía 17 años, y la vida lo volvió a golpear. Lleno de tristeza se fue a pasar la primera noche de soledad a la casa de Hernán. Vieron un poco de tele, hablaron de cosas sin importancia y cenaron. Pero antes de irse a acostar y poder conciliar el sueño, en la noche más infeliz de su vida, el teléfono sonó. Atendió la madre de Hernán quien, entre espantada y atónita, dio el teléfono a Pablo.

- ¡Hola Pablito!, se escuchó del otro lado.
- ¿Cómo estás?, una voz temblorosa pronunció estas palabras.
Él, entre aterrorizado y sin entender nada dijo: bien abuela, estoy bien…



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Publicado por Daniela Ceccato en Sociedad el 17 Mayo, 2007

  1. ANKIL

    Me parece que a pablito le mamaron Gallo alguna amiguita, solo para asustarlo.

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