
Mucho se ha hablado y dicho sobre la Regla del Temple. Ello probablemente es debido a dos causas principales: la evolución de la misma, y el secretismo con que la guardaban.
La Regla del Temple puede dividirse en cuatro partes que evolucionan en el tiempo, así tenemos:
Estas modificaciones no anulan la Regla Primitiva, sino que vuelven a ella y no se desvían de su trazado, no obstante la actualizan, y la enfocan a las nuevas experiencias y problemática que el Temple vivía.
Las normas sobre la Regla de la Orden en particular eran muy precisas, y estaba prohibido conservarla uno mismo para sí, excepto en casos de monjes relevantes o personalmente autorizados. Ello era debido a las privaciones de la Orden, no fuera a ser que hipotéticos aspirantes se volvieran atrás. Además, al tratarse de un código propio de vivencia, el conocerlo por personas alejadas al Temple podría acarrear no pocos incidentes.
La evolución y decadencia, tan rápidas tanto una como otra, de la Orden del Temple no tiene comparación con ninguna otra a lo largo de su historia. De monjes guerreros casi en exclusiva pasaron a ser contados también entre los hábiles mercaderes y negociantes, prestando a Europa un servicio no menos importante, como era el de la evolución, modernización e inergización de sus mercados. No obstante, lo que supuso su enriquecimiento también fue su ruina.
La Orden del Temple no era una Orden monástica habitual, aunque mediante su regla y modo de vida seguía ideales religiosos, en su forma de negociación y de enriquecimiento –y de trabajos con esas riquezas para el provecho de la propia Orden – no se diferenciaba en nada a una organización supranacional, y, no en vano, actuaba también como un gran banco internacional, siendo tesoreros, por ejemplo, del reino de Francia. Estos puros quehaceres “laicales” se unieron a la cada vez más acuciante presión social y burguesa de la época. Asimismo, los nobles, que habían sido, con sus donaciones y regalos, uno de los principales enriquecedores de la Orden, se vieron después endeudados por ella y amenazados por su enorme potencial de capital y de posesiones.
Publicado por Droid en Historia y arqueologia el 3 Abril, 2007






























