Normas y reglas en la Orden del Temple

Temple PS

Mucho se ha hablado y dicho sobre la Regla del Temple. Ello probablemente es debido a dos causas principales: la evolución de la misma, y el secretismo con que la guardaban.

La Regla del Temple puede dividirse en cuatro partes que evolucionan en el tiempo, así tenemos:

  • La Regla Primitiva aprobada por el concilio de Troyes en el año 1128.
  • Las Retractaciones, que surgen hacia 1165 y que constan de una serie de usos y costumbres de la Orden.
  • Los Estatutos Jerárquicos, dedicados sobre todo a las ceremonias, en torno a 1230 – 1240.
  • Y las Consideraciones dedicadas a la disciplina (faltas y penas, etc.), y que seguramente aparecen durante los años 1257 a 1267.

  • Estas modificaciones no anulan la Regla Primitiva, sino que vuelven a ella y no se desvían de su trazado, no obstante la actualizan, y la enfocan a las nuevas experiencias y problemática que el Temple vivía.

    Las normas sobre la Regla de la Orden en particular eran muy precisas, y estaba prohibido conservarla uno mismo para sí, excepto en casos de monjes relevantes o personalmente autorizados. Ello era debido a las privaciones de la Orden, no fuera a ser que hipotéticos aspirantes se volvieran atrás. Además, al tratarse de un código propio de vivencia, el conocerlo por personas alejadas al Temple podría acarrear no pocos incidentes.

    TempleLa evolución y decadencia, tan rápidas tanto una como otra, de la Orden del Temple no tiene comparación con ninguna otra a lo largo de su historia. De monjes guerreros casi en exclusiva pasaron a ser contados también entre los hábiles mercaderes y negociantes, prestando a Europa un servicio no menos importante, como era el de la evolución, modernización e inergización de sus mercados. No obstante, lo que supuso su enriquecimiento también fue su ruina.

    La Orden del Temple no era una Orden monástica habitual, aunque mediante su regla y modo de vida seguía ideales religiosos, en su forma de negociación y de enriquecimiento –y de trabajos con esas riquezas para el provecho de la propia Orden – no se diferenciaba en nada a una organización supranacional, y, no en vano, actuaba también como un gran banco internacional, siendo tesoreros, por ejemplo, del reino de Francia. Estos puros quehaceres “laicales” se unieron a la cada vez más acuciante presión social y burguesa de la época. Asimismo, los nobles, que habían sido, con sus donaciones y regalos, uno de los principales enriquecedores de la Orden, se vieron después endeudados por ella y amenazados por su enorme potencial de capital y de posesiones.

    Publicado por Droid en Historia y arqueologia el 3 Abril, 2007

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