Supervivencia de las especies marinas

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Se está viviendo en la actualidad una crisis marina global. Un 25% de las especies de este medio se encuentra al límite de su supervivencia, debido a la necesidad de proteínas de la población mundial (el pescado y los mariscos proporcionan casi una sexta parte de la proteína animal que consumen las personas), la cacería comercial, la contaminación, el tráfico ilegal, entre otras.

Causas y consecuencias
Los océanos, que contienen el 90 % de la biomasa viviente del mundo y son fuente primaria de alimento para millones de personas, están sufriendo en la actualidad una grave degradación. Según una nota publicada en el portal mundo.es, el 25% de las especies marinas está al límite de su supervivencia; y a consecuencia, la población mundial se encuentra en medio de una crisis marina.

Esto se debe, entre otras cuestiones, a la necesidad de proteínas del hombre, ya que el pescado y los mariscos proporcionan casi una sexta parte de la proteína animal que consumen las personas. Cerca de 1000 millones de individuos, en su mayoría en los países subdesarrollados, dependen del pescado como principal fuente de proteína.

Otros motivos son: la cacería comercial, la contaminación (se estima que más de 70 mil productos químicos sintéticos han sido descargados en los océanos del mundo), el tráfico ilegal, las prácticas pesqueras obsoletas y depredadoras, y el desmesurado crecimiento urbano costero.

En este último caso, a medida que las poblaciones costeras aumentan, la presión sobre los ecosistemas costeros también crece. Cerca del 50 % de los ecosistemas costeros del mundo (arrecifes coralinos incluyendo los mangles y los seagrasses, etc.) han sido alterados o destruidos, por la demanda creciente de las ciudades, industrias, acuicultura, turismo, etc.

En cuanto a las prácticas pesqueras obsoletas y depredadoras, varias pesquerías carecen de métodos de captura selectiva que les permita atrapar sólo las especies que necesitan; lo que ocasiona una grave crisis en los mares de todo el planeta.

En la pesca camaronera, por cada kilo de camarón atrapado, al menos diez kilogramos de otras especies marinas mueren en las redes de deriva; y por no poseer en su mayoría un interés comercial, sus cadáveres son devueltos al mar. Esa situación se repite en la captura de tiburón, pez espada y otros peces.

En Europa se calcula que 300 mil ballenas, marsopas y delfines mueren cada año por captura incidental. En México, por cada ballena que queda atrapada en una red de deriva, al menos otros tres mamíferos marinos mueren por la misma razón.

Las redes de deriva tienen hasta dos kilómetros de largo, y en ellas pierden la vida miles de tortugas, leones marinos, ballenas minke, de aleta, piloto, azul, jorobada, gris y común; así como delfines comunes, lisos, de costado blanco y de rizo, marsopas de dall, cachalotes y picudos, entre muchas otras especies. Como estas redes son tan depredadoras la ONU ya las prohibió en mares internacionales. No obstante, en México están permitidas y las utilizan diversas pesquerías.

Algunas especies comerciales como el bacalao del Atlántico, cinco clases de atún y abadejo se hallan amenazadas en todo el mundo, junto con focas y tortugas marinas. Del total de especies de peces de agua dulce, el 20% se halla extinto, amenazado o en peligro.

Daniela Ceccato



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Publicado por diego en Ecología el 13 Diciembre, 2006

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