El melanoma del tracto uveal es el cáncer ocular primario más común en adultos (entre 55 y 60 años). La mayoría de los melanomas uveales ocurren en la coroides. Y aunque no existe una forma de prevenirlo, vale destacar que de acuerdo a los avances logrados en el campo de la radioterapia, hoy se puede conservar la visión, sin necesidad de extirpar completamente el globo ocular.
Información general
En principio, melanoma es un término que se utiliza para describir el cáncer de piel. Y aunque la mayoría de los melanomas se desarrollan en la misma, es posible que lo hagan en otras partes del cuerpo, como el ojo. El melanoma del tracto uveal (que se divide en tres regiones: iris, cuerpo ciliar y coroides) es el cáncer ocular primario más común en adultos.
Se trata de una enfermedad curable, y es posible preservar la visión por medio de las técnicas actuales de tratamiento en pacientes con tumores pequeños, localizados. El melanoma ocular es un tipo de cáncer relativamente raro, y en la mayoría de los casos se detecta durante revisiones rutinarias de la vista, cuando la enfermedad aún no ha comenzado a afectar la visión.
Por otro lado, el diagnóstico se produce en etapas más avanzadas, cuando el paciente ya experimentó visión borrosa, destellos, distorsiones o puntos blancos en la visión periférica.
Como en otros tipos de cáncer, el del ojo también se puede expandir a otras partes del organismo, lo que provoca la aparición de metástasis, muy peligrosas cuando aparecen en el hígado. En general, la tasa de mortalidad es del 46% después de 15 años.
La mayoría de los melanomas uveales ocurren en la coroides, aunque su incidencia es de 0,5 casos por 100.000 habitantes al año. Se diagnostica por lo general en personas de entre 55 y 60 años, y puede estar causado por factores predisponentes como la hiperpigmentación ocular congénita o ciertas anomalías cromosómicas.
Por otro lado, el cuerpo ciliar es un sitio de origen poco común y el iris el más raro. Sin embargo, los melanomas del iris tienen un crecimiento relativamente lento y pueden resultar benignos.
En cuanto a la selección de tratamiento, esto va a depender del lugar de origen (coroides, cuerpo ciliar o iris), el tamaño y ubicación de la lesión, la edad del paciente y si ha ocurrido invasión extraocular, recidiva o metástasis.
Vale destacar que de acuerdo a los avances logrados en el campo de la radioterapia, hoy se puede conservar la visión, sin necesidad de extirpar completamente el globo ocular (como se hacía hace más de treinta años). Ya a principios de los ochenta se impulsó el desarrollo de técnicas conservadoras como la braquiterapia -terapia de radiación-.
La principal ventaja de esta técnica es la conservación de la función visual en el ojo afectado, aunque también evita la extirpación del globo ocular. Otras alternativas pueden ser el láser; la crioterapia (que congela la lesión mediante frío) o la termoterapia transpupilar, que emplea otro tipo de láser diferente.
Como en otros tipos de cáncer, se desconoce la causa exacta. Aunque se puede decir que es más común en personas de piel clara y mayores de 60 años (de igual forma un número significativo de pacientes tienen 30 años o menos).
Otros factores pueden ser: exposición a radiación ultravioleta, factores genéticos, presencia de lunares en el ojo o enfermedades sistémicas como la neurofibromatosis, y no distingue sexos. Y por último, hasta el momento, no existe ninguna manera de prevenir la aparición del melanoma ocular.
Daniela Ceccato
Niña que llora lágrimas de madera
...El móvil y su incidencia en tumores cerebrales
...Cáncer de páncreas
...La Vista cansada
...La diabetes
...
