|
Animarse a ser polifacético en el arte Su obra plástica se encuadra dentro de las tendencias experimentales y conceptuales de la década del ´70, como el happening (manifestación artística que se caracteriza por la participación del público, donde las acciones surgen de forma espontánea) y la performance (se trata de aquel trabajo constituido por las acciones de un individuo o un grupo, en un lugar determinado y durante un tiempo concreto). De esta época sobresale su trabajo con los draps (trapos), telas que se someten a un proceso de manipulación formal con fines expresivos y simbólicos. Pero también su obra se caracteriza por su particular iconografía y el uso de materiales no convencionales (collage, assemblage, pasta-cartón, papel, cañas, ramas, telas, resina y utensilios cotidianos). Sus temáticas recurrentes giran en torno a la muerte, la violencia, el sexo o arquitecturas reales o imaginarias. Se evidencia en su producción la influencia de Braque, Miró o Tàpies. Sus trabajos los expuso en París (1976), Milán (1980), Bonn (1981), Berlín (1982), San Francisco (1988) y New York (1984-85, 1987, 1991-92). Sin embargo, la retrospectiva más importante de su producción ha sido presentada en el Museo Rufino Tamayao -en México D.F.-, La Fundación Joan Miró -en Barcelona- y en el Instituto de América -en Santa Fe, Granada- (1993-94). Se trata de un artista polifacético, que prueba con todo lo que se le ocurre, porque sabe que su talento se lo permite. En la década del ochenta comenzó a crear espacios escénicos para teatro y danza, y colaboró en los montajes de: “El público” de Federico García Lorca (con Fabià Puigserver, 1986), “Tirano Banderas”, de Valle-Inclán (1992) y “Tot esperant Godoy”, de Beckett (1999). Entre 1996 y 1998 se han exhibido sus cerámicas y carteles. Además, ha dirigido junto a Cesc Gelabert el espectáculo “Zum-zum-ka” presentado, en 1998, en el Festival de Música y Danza de Granada. Otro de sus trabajos ha sido dirigir la película Viaje a la luna (1998). Por último, se ha dedicado a ilustrar diversas obras literarias, como: “Amanecer en el Trópico”, de Guillermo Cabrera Infante y “La realidad o el deseo”, de Luis Cernuda. Moverse, cambiar, innovar, estar siempre delante de las ideas, plasmarlas con el talento de los que se animan. Todo esto lo ha logrado este artista, que ha sabido combinar su pintura con la ilustración, con la creación de espacios escénicos, con sus cerámicas y sus carteles. El arte debe estar al alcance de todos, y Frederic Amat ha entendido muy bien esta premisa. Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Daniela Ceccato en Arte, Biografías el 22 Agosto, 2006
Pintor, grabador y escenógrafo español. Su obra se encuadra dentro de las 
