La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) tuvo una corta vida, desde 1917 hasta 1991. Su desmembramiento provocó la creación de quince repúblicas independientes: Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Estonia, Letonia, Lituania, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán.
La caída de una potencia
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) -llamada también Unión Soviética-, tuvo, en términos generales, una vida corta. Su historia como nación comenzó con el triunfo bolchevique en la Revolución de Octubre de 1917.
Los soviets garantizaron el derecho a la igualdad y a la autodeterminación de las numerosas nacionalidades que habitaban el territorio del antiguo Imperio Ruso. Además, el gobierno soviético proclamó la separación Iglesia-Estado, el cual fue uno de sus primeros decretos. En julio de 1918 el Congreso de los soviets aprobó una Constitución y la formación de la República Federal Socialista Soviética Rusa (RFSSR).
Luego de varios años en los que se sucedió todo tipo de crisis se llegó a la desintegración de la URSS, la cual se inició a mediados de la década del ochenta. En marzo de 1985, luego de que Chernenko falleciera, Mijail Gorbachov fue elegido secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética.
éste inició una campaña con el objetivo de realizar unas reformas en la sociedad, las cuales se basaban en una reestructuración (perestroika) de la economía nacional y en una apertura (glasnost) en la vida política y cultural. Sin embargo, dos trágicos sucesos obstaculizaron este proceso de reforma de la economía nacional. Uno fue el grave accidente ocurrido en 1986 en la central nuclear de Chernobil (que causó serios daños al medioambiente y reveló grandes deficiencias en el programa nuclear soviético), y el otro, el terremoto de Armenia en 1988 (que produjo más de 25.000 muertos y dejó al menos a 400.000 personas sin hogar).
En marzo de 1989 el pueblo soviético pudo participar de las primeras elecciones libres celebradas desde 1917 y eligió un renovado Congreso de Diputados del Pueblo. Este Congreso, convocado en mayo, constituyó el Soviet Supremo y eligió a Gorvachov presidente para un mandato de cinco años.
Mijail Gorbachov, un político relativamente joven y partidario de las reformas, ascendió al poder en un momento en el que la gran potencia socialista se encontraba en una situación muy delicada: crisis económica y productiva, industria obsoleta y poco competitiva; dificultades de abastecimiento, gasto militar creciente y estancamiento del sistema político. Durante su mandato puso en práctica una política de acercamiento a Occidente.
Los cambios que tenía en mente realizar no fueron bien recibidos por casi nadie, por lo que se tuvo que enfrentar a dos grupos opositores de su política: los conservadores -que veían la perestroika como una amenaza a su posición de poder- y los reformistas -partidarios de un cambio total y de la instauración de un sistema político democrático y de economía de mercado-.
Gorbachov trató de gobernar apoyándose de forma alternativa en ambos grupos políticos, pero sólo logró una oposición generalizada. La descomposición de la Unión Soviética se precipitó por varias razones: triunfo electoral de los grupos nacionalistas en las distintas repúblicas, éxito del populista Boris Yeltsin -político ruso opuesto a Gorbachov y defensor de rápidas reformas-, y derrumbe económico del país.
Las fuerzas conservadoras dieron un golpe de Estado en 1991, por lo que Mijail Gorbachov debió renunciar a todos sus cargos y abandonar la vida pública. La Unión Soviética se disgregó oficialmente el 25 de diciembre de ese año. El acto final del traspaso de poder de la Unión Soviética a Rusia fue la cesión de Gorvachov a Yeltin.
La descomposición de la URSS provocó la formación de quince repúblicas independientes:
- Europa oriental: Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Moldavia.
- Países bálticos: Estonia, Letonia y Lituania.
- Estados del Cáucaso: Georgia, Armenia y Azerbaiyán.
- Repúblicas de Asia central: Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Uzbekistán y Turkmenistán.
La mayor parte de estos países (salvo los bálticos) se integraron en una alianza económica y de defensa común conocida como Comunidad de Estados Independientes (CEI). Los intentos de Rusia de obtener la hegemonía y la desconfianza de las demás repúblicas limitaron el alcance de esta nueva federación.
Daniela Ceccato
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