Internet en el trabajo


Mientras resulta una herramienta muy útil para trabajar también provoca una pérdida importante de horas de trabajo, ya que muchos de los empleados la utilizan para enviar mail o navegar en páginas web por intereses personales. Es así que muchas empresas ya están empleando algunas aplicaciones para controlar el uso o abuso que hacen sus empleados de esta herramienta, a la vez que otras ya han hecho varios despidos al respecto.

¿Perjudica en la labor diaria?
Mientras que por un lado Internet es una herramienta muy útil para trabajar, por el otro representa una amenaza a las empresas por el indebido uso que le dan sus empleados. Ya en varios países esto representa un problema, porque un gran porcentaje del personal dedica varias horas de trabajo a usar el correo electrónico o a navegar en páginas web por motivos personales.

Antes se abusaba del teléfono, aunque su control era más fácil, pero la incorporación masiva de las nuevas tecnologías de la comunicación hizo que el correo electrónico y la navegación por páginas web sean las pérdidas más importantes de tiempo útil de trabajo.

Un estudio de la consultora Domeus (plataforma de servicios gratuitos de comunicación para grupos en Europa y en lengua española) refleja que un 74% de los trabajadores con correo electrónico en el puesto laboral utilizan este sistema para enviar y recibir correos privados; aunque también navegan por páginas web.

Según la encuesta de esta consultora, la mayoría de los empleados defiende de forma rotunda su derecho a realizar uso privado del correo de la empresa, aunque admite que con moderación. Y el 72% cree que la empresa no tiene derecho a inspeccionar su correo electrónico.

Un estudio realizado por la empresa Pro Active Internacional en 15 países europeos reveló que 23% del tiempo de conexión a Internet en el trabajo se dedica a fines privados, lo cual disminuye las horas que se deberían dedicar a las tareas habituales.

Por esto es que muchas empresas, en busca de mejorar la productividad y prevenir usos dudosos del e-mail o Internet, controlan hoy las máquinas de sus empleados. Como toda herramienta que se incorpora a una compañía Internet, el correo electrónico o los programas de mensajería instantánea, requieren una etapa de educación previa. Esto es así porque el mayor problema que trae aparejado el uso deficiente de estos recursos es el aumento de los costos fijos. Otra de las consecuencias ocultas es la disminución en la productividad.

Por ejemplo, el uso incorrecto del e-mail además de colaborar con la saturación del ancho de banda de los enlaces digitales de la empresa puede resultar perjudicial también para su imagen corporativa; esto es así cuando un empleado usa la dirección de su empresa para enviar mail con chistes racistas o pornográficos o incluso cadenas de ayuda a desconocidos.

Existen aplicaciones que generan una lista con el tiempo que se pasa en una dirección de la web, mientras que otras analizan las direcciones de mail con las que se mantienen relaciones más asiduas. Cuando se toman estas medidas, se lo puede hacer de dos maneras: controlando al empleado sin decirle nada o simplemente controlarlo y poner en sus manos -o en una cartelera- los resultados del control. Se recomiendan las cuestiones preventivas que las punitivas, ya que no causan un enfrentamiento con el empleado, y a su vez lo mantienen al tanto de su condición.

Otras compañías han decidido tomar medidas drásticas, como Xerox de los Estados Unidos, que despidió a 40 empleados por no respetar la política de la empresa en el uso de Internet. Lo mismo hizo el New York Times con 20 trabajadores.

Es un hecho ya que todos los empleados con acceso a Internet en la oficina navegan en ocasiones por cuestiones personales. Puede ser que comiencen buscando en sitios relacionados con el trabajo, pero a medida que pasan de un link a otro por las páginas web, terminan en sitios que tienen que ver más con sus intereses personales que laborales.

La solución es simple y radica en que los empleados deben ser más equitativos entre el uso personal de la Web y las tareas habituales en el trabajo, para así no afectar la productividad, la moral o los resultados de la compañía.

Daniela Ceccato

Publicado por diego en Ciencia y Tecnología, Sociedad el 13 Julio, 2006

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