Los Evangelios Apócrifos


Se ha llamado así a ciertos escritos que, contrariamente a los canónicos o Canon, no consta que hayan sido inspirados divinamente. Éstos fueron desarrollados entre los siglos II y IV; y en resumen, nunca fueron reconocidos como auténticos por la iglesia cristiana.

De qué hablan
Según la definición de la enciclopedia Espasa Calpe los evangelios apócrifos son: ciertos escritos judíos y protocristianos que, contrariamente a los canónicos o Canon, no consta que hayan sido inspirados divinamente. La literatura apócrifa se desarrolló de forma paralela a la de los textos canónicos del Nuevo Testamento, entre los siglos II y IV. Poseen un lenguaje similar al bíblico, aunque con mayor profusión de símbolos e incluyen leyendas e historias de raíz popular que relatan hechos no narrados en los textos canónicos.

Algunas fuentes afirman que los Evangelios Apócrifos más conocidos (Tomás, Pedro, Felipe y María) fueron escritos al menos 100 años después que los canónicos. Aunque en lo siguiente todos coinciden, nunca fueron reconocidos como auténticos por la iglesia cristiana.

Los Evangelios Apócrifos fueron rechazados por la Iglesia por contener material contrario a la fe, en esencial de carácter gnóstico. Se puede decir que existen más de 64 escritos, entre fragmentos y obras completas, los que, en su mayoría, han sido considerados de esta manera con el fin de ganar popularidad; siendo además propuestos como escritos por alguno de los apóstoles e incluso por la misma Virgen María.

Se pueden agrupar en: Hechos apócrifos de los Apóstoles; Apocalipsis apócrifos; epístolas, cánones y constituciones apócrifas; evangelios apócrifos; salmos apócrifos; libros apócrifos de Adán; libros apócrifos de los patriarcas; libros apócrifos de los profetas; libros apócrifos eclesiásticos.

En resumen, el término apócrifo fue adoptado por la Iglesia para designar a los libros cuyo autor era desconocido y que desarrollaban temas ambiguos. Además de no tener solidez en su doctrina y de incluir elementos contradictorios a la verdad revelada.

Se pude decir que los apócrifos más antiguos han desaparecido y fueron remplazados, en su mayoría, por escritos modificados que presentan una idea más ortodoxa. La mayoría de ellos se encuentran en la lengua original (griega, copta o siríaca).

Algunos defienden que el interés que los Evangelios Apócrifos han despertado “pareciera responder más al deseo de contradecir a la Iglesia y presentar una versión modernizada de Jesús, que a ahondar en el conocimiento del Nuevo Testamento y de su personaje central, Jesús de Nazaret”.

En este artículo, con el fin de tener una idea lacónica de los evangelios apócrifos, solamente mencionaremos los más importantes y los que más han influido en el pensamiento de la Iglesia a lo largo de los años.

El más importante es “Proto Evangelio de Santiago”, y también es el apócrifo ortodoxo más antiguo que se conserva íntegro y que más ha influido en las narraciones sobre la vida de María y de la infancia de Cristo. Fue escrito por un desconocido que lo firmó y atribuyó a Santiago el Menor, con el fin de que alcanzara popularidad y prestigio. Parece que fue redactado en diferentes etapas; correspondiendo su redacción final, tal como se la tiene ahora, de no más del siglo IV.

Este evangelio pretende proteger la Virginidad Perpetua de María que se vería amenazada en el siglo II por el ataque de los paganos y de algunas sectas Judaicas. Este escrito tuvo una fuerte influencia entre los escritores y oradores de los primeros siglos e impactó fuertemente en la teología y la vida litúrgica de la Iglesia. A este documento se debe el nombre de los padres de la Santísima Virgen María y la fiesta de la Presentación en el Templo.

Sobre Tomás, existen dos escritos: “Evangelio del Pseudo Tomás” y “Evangelio de Tomás”. El primero, se refiere a la Infancia de Jesús y no tiene ninguna conexión con el “Evangelio de Tomás”.

En cuanto al segundo, éste fue un escrito descubierto en 1945 en la Biblioteca de Nag Hammadi, el cual data muy posiblemente del final del siglo IV. Este documento ha traído la respuesta definitiva a una serie de interrogantes suscitados por un supuesto “Evangelio de Tomás” que se usaría en algunas sectas cristianas. De acuerdo a los especialistas, este documento más que un evangelio se refiere a una serie de dichos y parábolas evangélicas que serían usados principalmente por los Maniqueos (secta filosófica que considera un doble principio: uno el bien y otro el mal).

Podemos decir, en suma, que la mayoría de estos escritos, contienen material de carácter gnóstico y que en sus orígenes buscaron explicar algunos de los misterios del cristianismo, o fueron redactados para proteger algunas verdades de la Iglesia pero sin un fundamento teológico o histórico sólido.

Daniela Ceccato

Publicado por diego en Sociedad el 26 Junio, 2006

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