La madera de la guerra
Es un término, usado por primera vez en el año 2000, que se refiere a la explotación ilegal de los recursos naturales y otras fuentes de riqueza en muchos países de África. Está comprobado que en varias de estas naciones la industria forestal alimenta algunas de las guerras más sangrientas de estos tiempos. A conocer la problemática que implica.
Devastación del medio ambiente para la financiación de guerras
La preocupación, tanto de las ONG como de las instituciones internacionales, por el problema de la madera de la guerra empezó a finales de la década del ´90. Así fue como el término madera de conflicto o madera de la guerra fue utilizado por primera vez en el año 2000 en un informe del Panel de Expertos de Naciones Unidas, el cual se refería a la Explotación Ilegal de los Recursos Naturales y otras Fuentes de Riqueza en la República Democrática del Congo.
La ONG británica Global Witness lo define como: “madera que ha sido utilizada en algún punto de su cadena de custodia por grupos armados, por facciones rebeldes, soldados regulares o de la administración civil, con el objeto de perpetuar un conflicto o beneficiarse en provecho propio de las situaciones de conflicto”. Actualmente se considera también dentro de esta definición, la madera procedente de regímenes dictatoriales, fuerzas de ocupación o facciones rebeldes en países en conflicto, como Colombia, Burma o Liberia.
El 6 de mayo de 2003, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó un embargo de madera como forma de poner fin al papel del comercio de madera liberiana en la financiación de la máquina de guerra del Presidente de Liberia Charles Taylor.
Esta sanción fue posible gracias a una intensa campaña de Greenpeace y otras organizaciones (en especial la Global Witness), lo cual resultó favorable para combatir las causas profundas de la destrucción de los Bosques Primarios en África Occidental. Además, esto supuso por primera vez el reconocimiento del papel que juegan los recursos forestales en los conflictos bélicos.
La explotación de la madera en África está vinculada con las redes mafiosas y sus negocios ilícitos -como el tráfico de armas y diamantes-. La ilegal industria forestal da cabida a muchos conflictos en muchos países de África, como Sierra Leona, Liberia, Ruanda, Congo, Camboya. La madera suele ser materia de explotación ilícita en la medida en que viola legislaciones nacionales y convenios internacionales. Las principales y más inmediatas víctimas de estas maniobras son las poblaciones civiles de los territorios donde hay concesiones forestales.
En general, los habitantes de estos territorios tienen prohibido el acceso al bosque. Además la tala y las frecuentes expulsiones alteran las modalidades de vida, como la complicación al acceso a las verduras o a los medicamentos. Por otro lado, los cambios en el ecosistema local provocan con frecuencia inundaciones o sequías.
En definitiva, la industria forestal alimenta algunas de las guerras más sangrientas de estos tiempos. La madera al ser una materia prima fácil de explotar y de venta inmediata, se ha convertido en un excelente recurso para las facciones en conflicto, las redes mafiosas y los fabricantes de armas. Su explotación proporciona a esos grupos el financiamiento y la logística necesaria para la conducción de una guerra. Además, suele pasar que un gobierno o un movimiento insurreccional recompensan con franquicias forestales a quienes los apoyaron.
Está demostrado, esta utilización criminal de la madera, que pasa casi inadvertida, da lugar a numerosos conflictos. Por ejemplo, la cruel guerra civil de Sierra Leona (1990-2001) fue parcialmente financiada por capitales provenientes de la industria maderera liberiana. En 2003, el ex presidente de Liberia, Charles Taylor, reconoció haber utilizado el dinero de la madera para comprar armas, violando el embargo decidido por Naciones Unidas.
También existe otra forma de utilización criminal de la madera, su explotación violatoria de legislaciones nacionales y convenios internacionales, como los que regulan las especies y los bosques protegidos. Asimismo en este caso se restan fondos a los presupuestos nacionales, por lo general a escondidas de la comunidad internacional; y una parte importante de los ingresos generados no van a la tesorería nacional, sino a manos de las elites.
Los países importadores de madera de conflicto consideran que la responsabilidad es de los países exportadores, que continúan comprando a empresas muy implicadas en el tráfico de armas o en conflictos sangrientos. Algunas de esas empresas han lanzado varias campañas publicitarias, como una manera de manifestar su supuesta gran preocupación por los derechos humanos y el medio ambiente. De esta manera engañan a compradores que la madera vendida no resulta de una destrucción ilegal de la naturaleza ni de una industria vinculada a la guerra. Es el caso de la compañía danesa DLH, que aunque muestra una cara benefactora, sigue comprando madera de conflicto a Liberia.
Daniela Ceccato
Publicado el 22 Junio 2006 – 3:43 pm | por diego |

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