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Por una larga y buena vida Al igual que su cultura, la cocina japonesa es milenaria. Es rica en productos frescos, por lo que proporciona una dieta muy equilibrada. La misma consiste principalmente en soja, arroz, pescado y verduras, y es más sana que la dieta occidental, al ser más baja en grasas animales y proteÃnas. En la cocina tradicional japonesa se conservan un sinfÃn de caracterÃsticas: sabor, aromas y estética. Sus platos, que pueden ser crudos, cocidos, fritos y marinados, buscan respetar los sabores del alimento. Es asà que los ingredientes son tratados de forma muy sencilla, respetando al máximo el sabor de cada uno y haciendo hincapié en usar siempre productos de cada estación, para asegurar su frescura. La dieta japonesa no supera las 2.300 calorÃas diarias para los hombres y 1.950 para las mujeres. Las algas, que son parte importante de la misma, son ricas en minerales y en calcio. El mijo, otro elemento esencial, contiene hierro, fósforo y vitamina A. El Tolú, una especie de cuajada o queso de soja, se destaca por su riqueza en proteÃnas, hierro, calcio y vitamina B. Todos estos productos unidos ofrecen como resultado una dieta suficientemente rica en proteÃnas, abundante en hidratos de carbono y escasa en grasas. En esta dieta tan especial como sencilla, se procura que en cada comida haya todo tipo de alimentos: verduras de hoja, algas, raÃces, troncos, frutos, semillas, pescado, carne (en pequeñas cantidades), arroz (producto imprescindible). Además, los platos son servidos todos a la vez. Por lo general, un menú japonés tiene un plato principal y otros dos más pequeños, acompañados de sopa y arroz. De esta manera se consigue que el menú no sea aburrido, ya que se pueden combinar varios sabores muy distintos, y además de una forma ligera. Daniela Ceccato Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Los japoneses son las personas más longevas del mundo, además de tener el Ãndice de 
