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Los males que acarrea la tecnologÃa Pero investigar los efectos carcinogénicos de la telefonÃa móvil es complejo por varios motivos. Primero, determinar la intensidad de la exposición y la dosis absorbida en la población en estudio resulta difÃcil. Un segundo inconveniente es que la tecnologÃa de la telefonÃa móvil cambia de forma rápida, y los resultados obtenidos con un sistema de comunicación no necesariamente son aplicables a otro nuevo. Por último, entre la iniciación y la manifestación clÃnica de los tumores sólidos pueden transcurrir varios años. Algunas investigaciones han evidenciado que el uso intenso de telefonÃa móvil por tiempo prolongado (más de 5 años) aumenta el riesgo de algunos tumores en el lado en que se utiliza el aparato -como neuroma del nervio acústico, melanoma de la úvea y tumores cerebrales de origen neuroepitelial-. Un estudio halló un aumento de la probabilidad de linfoma de células T en usuarios de telefonÃa móvil análoga y digital, y de teléfonos inalámbricos. En definitiva, se da una mayor probabilidad de desarrollar tumores cerebrales (unas 2,5 veces) respecto a la población que no los usa. Es asà que los usuarios normales no deben alarmarse, pero sà aquellos que utilizan el teléfono más de una hora al dÃa. Debe quedar claro que no se pueden descartar efectos negativos en la utilización de los móviles, porque en otros terrenos la influencia de la contaminación electromagnética sobre la salud está comprobada. No se trata sólo de la radiación propia de los móviles, sino de la incidencia de las ondas en un aparato pegado al oÃdo. Por lo tanto se aconseja, en este sentido, la utilización de móviles con auricular y micrófono separados del cuerpo principal del aparato. Daniela Ceccato Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por diego en Ciencia y TecnologÃa, Salud el 21 Junio, 2006
Algunas investigaciones han evidenciado que el uso intenso de telefonÃa móvil por tiempo prolongado (más de 5 años) aumenta el riesgo de algunos tumores en el lado en que se emplea el aparato. Aunque los nuevos estudios no aportan evidencias concretas, sà alertan sobre un problema que todavÃa no se ha analizado en serio; por lo tanto, se recomienda ser prudentes en el uso de la telefonÃa móvil y en la localización de las antenas.
