La obesidad en edades tempranas
La obesidad es uno de los factores de riesgo que más se encuentra en niños y jóvenes del mundo. Los niños obesos pueden sufrir alteraciones psicosociales, problemas de aislamiento y relación, etc. Y en los adolescentes, la repercusión psicológica de la obesidad, acarrea importantes problemas de alimentación como la bulimia-anorexia nerviosa.
Un problema mundial de gran peso
La obesidad infantil es un proceso metabólico en el que se produce una acumulación excesiva de grasa en relación con el promedio normal para su edad, sexo y talla. La misma aparece porque el aporte de energía (ingreso de alimentos) supera al gasto de energía. La ingesta calórica es un acto voluntario sometido a influencias ambientales, socioculturales y genéticas. En la lucha por erradicar la desnutrición infantil, surge este gran problema, el cual se debe tratar con la misma intensidad y preocupación.
A corto plazo, las consecuencias más frecuentes que conlleva la obesidad infantil son alteraciones psicosociales, ya en edades tempranas el niño obeso es descrito de forma despectiva por sus compañeros, tiene problemas de aislamiento y relación, y por ende menores expectativas académicas. En la adolescencia, la repercusión psicológica de la obesidad, e incluso de un mínimo sobrepeso, acarrea importantes problemas de alimentación como la bulimia-anorexia nerviosa.
La obesidad infantil aumenta el riesgo de obesidad en la edad adulta. El 75% de los adolescentes obesos serán obesos cuando de adultos y la obesidad es un importante factor de riesgo de enfermedad cardiovascular. Los periodos críticos para desarrollar obesidad son los primeros dos años de la vida, entre los 5 y 6 años, y en la adolescencia.
Los factores de riesgo para padecer obesidad infantil son éstos: ambos padres obesos, antecedentes familiares de obesidad, estilo de vida sedentario, alimentación pobre en frutas, verduras y fibras, bajo peso al nacer, no desayunar en las mañanas, supresión de la leche materna, carga genética.
La obesidad es uno de los factores de riesgo que más se encuentra en niños y jóvenes. En cuba, Grecia e Italia, existe un 30 % de niños obesos, y lo mismo sucede en España, Estados Unidos y Latinoamérica.
La obesidad infantil puede acarrear algunas complicaciones, y éstas pueden ser: diabetes mellitus tipo ll, hipertensión arterial, apnea del sueño, dislipidemias, enfermedades cardiovasculares, mayor riesgo de obesidad en la adultez, problemas emocionales con baja autoestima, bajo rendimiento escolar, síndrome metabólico, litiasis vesicular, hígado graso, desviación del eje de las piernas, lumbalgia, pie plano, lesiones de piel, pancreatitis.
¿Cómo tratar la obesidad?
La adolescencia es una etapa de la vida donde se producen cambios fisiológicos que influyen en la conducta alimentaria del individuo. En esta fase se necesitan grandes cantidades de energía y nutrientes. Además es un momento donde se permite establecer normas dietéticas que, por lo general, serán definitivas. Por lo tanto, si no se vigila de forma estrecha la alimentación de los adolescentes, éstos pueden llegar a adquirir factores de riesgo como el tabaquismo, alcoholismo, hipertensión arterial, sobrepeso /obesidad que, obviamente, le afectarán su calidad de vida.
La alimentación debe ser adecuada, balanceada en carbohidratos, grasas, proteínas, vitaminas y minerales, imprescindibles en esta etapa de la vida, pues un adolescente mal nutrido sufre retraso en el desarrollo pondoestatural y sexual.
El objetivo de tratamiento debe ser educar al individuo y a la familia en cuanto a cómo alimentarse. Y para ello hay que mostrarles el valor biológico de cada alimento.
Se debe lograr que el adolescente interiorice la importancia de la practica del ejercicio físico diario, darle tiempo para que abandone el hábito sedentario (pasar varias horas del día frente al equipo de juegos, televisor, computadora o video), y pueda ocupar su tiempo con actividad física que le ayude a controlar el peso, gastando energías y pudiendo así mantener su salud.
Se debe consultar con el pediatra y con el nutricionista para poder elegir la dieta adecuada. Dieta no es sinónimo de hacer restricciones, sino de alimentación balanceada según etapa de crecimiento y desarrollo. Por lo tanto, se trata de elegir los alimentos con conocimiento y orientación profesional.
En conclusión, el tratamiento debe reunir estos requisitos: mantener buenos hábitos alimentarios, aumentar la actividad física y hacer terapia conductal con una participación familiar.
Daniela Ceccato
Publicado el 17 Mayo 2006 – 6:09 pm | por diego |

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