Ibiza


Declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en el año 1999. Aunque se la conoce como la ciudad de la eterna noche, ésta tiene una vida cultural que vale la pena conocer. Y por supuesto sus playas, que las hay para todos los gustos. A sumergirse en este paraíso donde la noche a veces no se distingue del día.

Más allá de la eterna noche
Isla de España, en el archipiélago balear, provincia de Baleares. Su único río es el de Santa Eulalia. Su población es de 80.000 habitantes, y disfruta de un clima excelente, con una temperatura media anual de 21,5° de máxima y 14° de mínima.

La isla de Ibiza tiene cinco municipios: Eivissa -la capital-, Santa Eulària, Sant Antoni, Sant Josep y Sant Joan. Cada uno de ellos ofrece distintas actividades y divertimentos, por lo que cada uno representa un pequeño mundo para conocer.

Se supone que los primeros pobladores fueron los egeos, aunque otros dicen que fueron los fenicios. Luego los cartagineses la fundaron en el año 654 a.C. y tiempo después los romanos construyeron, durante el siglo XVI, murallas y edificios para evitar ataques, de los cuales se conserva alguna parte.

Ibiza consta de su típica arquitectura blanca, y se ha convertido en un centro cosmopolita de gran atractivo turístico. A fines de los años sesenta se hizo famosa por el movimiento hippie, que la convirtió en una especie de paraíso contracultural. Perdura su aspecto festivo y la llamada moda “Ad Líbitum” (a gusto, a voluntad) lo cual general el total del ingreso a la isla.

Aún quedan algunas colonias hippie, como también un gran número de jóvenes que la han seleccionado por su extraordinaria vida nocturna, que comienza en realidad por la tarde en las bellísimas calas (bahía pequeña) o en la ciudad. En sus distinguidas y numerosas terrazas de restaurantes y bares se puede disfrutar de un espectáculo de lo más colorido. A su vez, Ibiza ofrece una cantidad extraordinaria de tiendas y puestos donde se vende de todo y hasta altas horas de la noche.

El carácter cultural de la ciudad es el resultado de una continua superposición de culturas a lo largo de la historia: egeos, cartagineses y romanos asentaron sus bases en la isla, un lugar de gran valor estratégico en el Mediterráneo. De igual forma, hoy día esta mixtura sigue caracterizando a este lugar, por lo que cuenta con un rico patrimonio cultural.

El 14 de diciembre de 1999, la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el recinto fortificado de Dalt Vila, el poblado fenicio de Sa Caleta, la necrópolis del Puig des Molins y las praderas de posidonia del Parque Natural de Las Salinas.

Las tres primeras constituyen visitas muy recomendadas, tanto por su valor arqueológico como por las vistas que se pueden apreciar desde las murallas sobre el castillo, la zona de Botafoch y toda la ciudad de Ibiza. También se puede combinar con una visita al Museo Arqueológico, dentro del mismo recinto amurallado.

Dalt Vila es el gran atractivo, un recinto amurallado exponente de la arquitectura militar del Renacimiento. Las murallas, construidas en época de Felipe II, fueron diseñadas en el siglo XVI y ocupan 300.000 metros cuadrados. Además fueron declaradas Monumento Nacional en 1946. Distintas civilizaciones han dejado su huella en este conjunto histórico, en el que se encuentran la Almudaina, el Castell, la catedral y otros edificios de gran interés.

Otros lugares para deleitarse son:
- Museo Monográfico del Puig de Molins: es el mejor museo de Arte Púnico de Europa.
- Barrio de la Penya y de la Bomba: es un colorido y típico barrio que está bajo las murallas de la ciudad, escenario de la rutilante vida, tanto diurna como nocturna.
- La Catedral: es de gran interés por su antigüedad. La torre gótica es del siglo X y la nave barroca del XVIII. En su interior conviven obras de arte gótico, renacentista y barroco.
- El Ayuntamiento: la Casa Consistorial ocupa parte de un antiguo convento dominico construido entre los siglos XVI y XVII, del que todavía permanece la iglesia de Sant Domingo (de estilo barroco).
- La Torre de Es Savinar: antigua torre de defensa situada a 200 metros sobre el nivel del mar. Se conserva en muy buenas condiciones y ofrece unas vistas increíbles.
- La Torre de Ses Portes: situada de forma estratégica en la punta de Ses Portes. Fue construida en el siglo XVI para defenderse de los corsarios y los argelinos.
- La Torre de Sa Sal Rosa: construida al final de la Playa d’en Bossa con el fin de proteger el puerto de Ibiza.
- Balàfia: situado en la localidad de Sant Joan, es un conjunto arquitectónico rural con casas y torres de defensa, de origen árabe.
- Puig d’en Missa: antigua fortaleza del siglo XVI, situada en Santa Eulària. Se encuentra en la parte más alta de una colina, por lo que tiene una espléndida panorámica.
- La Estatua de Isidoro Macabich: escultura erigida en honor del historiador ibicenco.
- Ses Païses de Cala d’Hort: ruinas construidas en plena época púnica (siglo V a.C.). Se compone de varios edificios de viviendas e industrias agrarias y dos necrópolis: una de la época púnica y otra de la bizantina.
- Cova des Cuieram: cueva-santuario, erigido en los siglos IV-III a.C. a la diosa Tanit. A 200 m. sobre el nivel del mar domina la bahía de Sant Vicenç.
- Cova de Ses Fontanelles: conserva restos de pinturas rupestres.
- Cova Santa: cueva de estalactitas milenarias de gran belleza, que da nombre a toda la zona, situada en la carretera de Ibiza a Sant Josep.
- El Pou des Rafal: situado entre la carretera de Sant Josep a Sant Antoni, se accede a este pozo por un desvío a la izquierda. Los pozos tienen un simbolismo especial en esta isla, pues eran lugar de reunión entre los jóvenes del campo y lugar de cortejo entre los mismos.
- Ses Salines: zona fundada por los fenicios y declarada reserva natural, ofrece una amplia variedad de paisajes de alto valor ecológico ya que en ellas anidan multitud de aves migratorias.

Las playas
En la isla de Ibiza esperan al visitante privilegiado más de 18 kilómetros de playas. Las hay familiares, deportivas, solitarias, agrestes, tranquilas, profundas o suaves. El turista es quien decide adónde ir según su personalidad o las necesidades de su familia.

Vale recordar que la isla tiene una extensión de sólo 572 kilómetros cuadrados, por lo que las distancias por carretera son de entre 15 y 40 kilómetros. Esto da la posibilidad de conocerlas a todas, cuanto antes. Además de maravillarse con sus aguas y sumergirse en un paraíso único.

Daniela Ceccato



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Publicado por diego en Internacional, Turismo el 12 Mayo, 2006

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