El colesterol en los niños


La preocupación acerca del colesterol alto en los niños se basa en la posibilidad de que se mantenga elevado durante la vida adulta y aumente el riesgo cardiovascular. Por eso es importante mantener una dieta baja en colesterol y grasas saturadas y alta en carbohidratos complejos, y realizar ejercicio físico.

Un mal grande
El colesterol es una sustancia cerosa que se puede encontrar en todo el cuerpo del niño. Ayuda en la producción de las membranas celulares, algunas hormonas y la vitamina D. El colesterol en sangre proviene de dos fuentes: los alimentos que el niño ingiere y su hígado. Sin embargo, el hígado fabrica todo el colesterol que el cuerpo del chico necesita.
El colesterol y otras grasas son transportados en el torrente sanguíneo en forma de partículas esféricas llamadas lipoproteínas. Las dos lipoproteínas más conocidas son las de baja densidad (LDL), conocidas como colesterol malo, y las de alta densidad (HDL), conocidas como colesterol bueno.

El colesterol alto es un nivel no saludable de colesterol en la sangre, ya que puede causar problemas de corazón cuando el niño crece. Pero existen cambios que los padres pueden hacer en la dieta del chico para disminuir su nivel de colesterol.

El primer paso para reducir los niveles de colesterol es seguir una dieta baja en colesterol y grasas saturadas y alta en carbohidratos complejos. Ésta le proporcionará energía y proteína para actividad y crecimiento normal.

En el desayuno, la primera comida del día, es un buen momento para darle al niño alimentos que contengan una cantidad de fibra, tales como cereales y panes integrales. También son buenos los jugos, quesos y yogur. En el caso de la leche usar desnatada o con bajo contenido en grasa en vez de leche entera. Y así, tanto para el almuerzo como para la cena, alimentar al chico en lo posible con comidas caseras, y que respeten las características ya dichas. Es importante destacar que si los niños se acostumbran a comer bien de pequeños es más probable que lo hagan de adultos.

La preocupación acerca del colesterol alto en los niños se basa en la posibilidad de que se mantenga elevado durante la vida adulta y aumente el riesgo cardiovascular. Aunque no existe ninguna prueba de que los niveles altos de colesterol en la infancia impliquen que se va a tener colesterol alto en la edad adulta. Sin embargo, no todos están de acuerdo y ya se está midiendo con más frecuencia en los niños con sobrepeso u obesidad.

Las recomendaciones de niveles de colesterol en la infancia se realizan por comparación con los adultos. Cuanto más alto esté el nivel de colesterol con respecto a la media se supone que es más perjudicial. Como no existe una base científica indiscutible para determinarlos se los debe tomar a nivel orientativo. En general se considera que un colesterol está elevado para un niño a partir de 200 miligramos por decilitro (mg./dl), por lo que se considera deseable que permanezca por debajo de 175.

Además de la dieta, lo cual es fundamental, también es primordial que el niño haga ejercicio. Se recomienda practicar una actividad física moderada de forma habitual. Los niños se pueden iniciar en el deporte a partir de los seis años.

Además, los pediatras aconsejan que los niños y adolescentes no fumen. También es dañino que respiren el humo de tabaco de los adultos (tabaquismo pasivo). Fumar o inhalar humo de tabaco no sólo es malo para el corazón, aumenta el riesgo de padecer asma y empeora los síntomas de los niños asmáticos y otros problemas como la otitis.

Aunque se sabe que para los niños gorditos es difícil bajar peso, se aconseja que éstos se mantengan dentro de límites normales de peso para su edad, constitución y talla. Realizar los controles periódicos de salud que su pediatra recomiende servirá para detectar aumentos rápidos de peso.

Se aconseja realizar un análisis para medir el colesterol en sangre en aquellos chicos que tengan un riesgo especial, por ejemplo en aquellos que reúnan al menos una de las siguientes condiciones:
- Uno de sus padres tiene colesterol superior a 240 mg/dl.
- Historia de colesterol elevado familiar.
- Padres o abuelos afectados por enfermedades como infartos de corazón, angina de pecho u obstrucciones de los vasos cerebrales antes de los 55 años.
- Niños en los que coincidan varios factores de riesgo: adolescentes fumadores, exceso importante de peso, ausencia de ejercicio físico.
- Algunos niños con determinadas enfermedades crónicas como diabetes, enfermedades de riñón o hipotiroidismo (baja producción de hormonas de la glándula tiroides).
- Niños con sobrepeso hacia la obesidad.

Daniela Ceccato

Publicado por diego en Salud el 9 Mayo, 2006

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