Consiste en un cáncer que se desarrolla en uno o ambos testículos. Se trata del tumor más común de los hombres entre 15 y 35 años de edad. Para erradicarlo se puede optar por algunos de estos cuatro tratamientos: cirugía, radioterapia, quimioterapia y trasplante de médula ósea.
¿Qué es el cáncer de testículo?
Consiste en un cáncer que se desarrolla en uno o ambos testículos. Más del 90% de este tipo de cáncer se desarrolla en las llamadas células germinativas. Dentro de esta enfermedad, existen dos tipos principales: seminomas y no seminomas. La mayoría de los cánceres de las células germinativas testiculares comienzan como una forma no invasiva (sólo afecta a la superficie del testículo) llamada carcinoma in situ. Aproximadamente unos cinco años después, este carcinoma degenera en la forma invasiva, penetrando en los tejidos adyacentes y propagándose a otras partes del cuerpo.
El cáncer de testículo es el tumor más común de los hombres entre 15 y 35 años de edad. Los que tienen un testículo que no ha descendido (uno que nunca ha bajado al escroto) corren mayor riesgo de desarrollar cáncer testicular que aquellos cuyos testículos han descendido al escroto. Este riesgo continúa incluso cuando se haya efectuado cirugía para colocar el testículo en el lugar correspondiente.
Factores de riesgo
- La criptorquidia. En caso de padecerla los testículos del feto no descienden hasta el escroto desde el abdomen. En otros casos, el testículo comienza el descenso, pero queda trabado en el área de la ingle.
- Una historia familiar de cáncer testicular.
- Estar expuesto de forma continua a ciertos productos químicos (carbón, petróleo, gas, curtidos, licores, etc.) o exponerse de forma prolongada a temperaturas de frío o calor extremas.
- Estar infectado por el HIV o haber desarrollado el sida.
- Haber desarrollado cáncer en un testículo es un factor de riesgo alto para padecerlo en el otro.
Síntomas
Muchos tipos de cáncer de testículo no presentan síntomas claros hasta que el mismo se propagó a otros órganos. Hasta se pueden confundir estos síntomas con los de otros padecimientos diferentes. En ocasiones la enfermedad es descubierta luego de haberse hecho algunos exámenes debido a otra patología.
La señal más clara es la aparición en un testículo de una masa o abultamiento que no suele causar dolor ni incomodidad; o un estiramiento o hinchazón en la zona testicular. Otra tiene que ver con la sensación de pesadez o dolor en el abdomen inferior, o en el escroto. El crecimiento de las mamas (ginecomastia) es un síntoma que muy pocas veces se suele encontrar.
A la vez existen muchas patologías muy diferentes de las cancerosas que pueden producir síntomas parecidos a las del cáncer testicular. La inflamación de los testículos (orquitis), que puede resultar muy dolorosa, es una enfermedad causada, entre otras, por infecciones bacterianas o virales; un factor de riesgo puede ser la contracción de una parotiditis durante la etapa adulta.
Los tratamientos más comunes
Existen tratamientos para todos los pacientes con cáncer de testículo, y la mayoría se puede curar con algunos de estos procedimientos:
- Cirugía: se extirpa el testículo o ambos. Si se extraen ambos testículos, el individuo puede quedar estéril.
- Radioterapia (uso de rayos X de alta energía u otros rayos de alta energía para eliminar las células cancerosas): su utilización se centra en la destrucción de las células cancerosas propagadas hacia los ganglios linfáticos. El principal inconveniente que tiene es que la radiación además de matar a las células cancerosas destruye parte del tejido sano adyacente a aquéllas. Un posible efecto secundario es la reacción de la piel, parecida a una quemadura solar, otros efectos secundarios incluyen cansancio, vómitos o diarreas.
- Quimioterapia (uso de medicamentos para eliminar las células cancerosas): éstos pueden estar administrados por vía oral, intravenosa o intramuscular. Una particularidad de esta medicación es que se considera como sistémica, lo que significa que afecta a todo el cuerpo del paciente.
- Trasplante de médula ósea: el tratamiento consiste en la extirpación -previa a la quimioterapia- de células madre (formadoras de sangre), provenientes de la médula ósea del mismo.
Daniela Ceccato





























