Cáncer de páncreas
Se trata de un tumor muy agresivo y de mal pronóstico. A pesar de representar sólo el 2 % de los tumores malignos, esta enfermedad es la cuarta causa de muerte por cáncer.
Sus generalidades
Se trata de un tumor muy agresivo y de mal pronóstico que se desarrolla por degeneración maligna de las células pancreáticas. A pesar de representar sólo el 2 % de los tumores malignos, esta enfermedad es la cuarta causa de muerte por cáncer. Con frecuencia se presenta en personas que rondan entre los 50 y los 60 años de edad, predominando en los hombres (de igual forma en las últimas décadas se ha incrementado la incidencia en las mujeres).
Si bien las causas que lo provocan no son claras, diversos estudios lo relacionan al tabaco y al alcohol (aunque este último resulta muy controvertido). También la herencia juega un papel importante. Para su curación la única posibilidad que existe es la extracción quirúrgica; mientras que la radioterapia y la quimioterapia son alternativas para quienes no pueden ser operados (no son de igual efectivas).
Los síntomas no aparecen hasta que el tumor crece lo suficiente para alterar las funciones de los órganos circundantes -el hígado, el estómago, el colédoco, etc.-. Sin embargo, muchas veces se presentan vagas señales que son ignoradas. Es así que en la mayoría de los casos el enfermo no consulta o si lo hace, puede que sea sometido a varios exámenes inútiles antes de que se efectúe un diagnóstico preciso.
Los primeros síntomas son por lo general: dolor abdominal, que puede irradiarse o no a la espalda, y pérdida de peso -apenas perceptible en un comienzo-. Como estos síntomas son usualmente atribuidos al colon y a estrés, los enfermos reciben tratamientos paliativos sin efectividad y las posibilidades de curación se reducen en proporción al tiempo que pasa antes de hacer el diagnóstico.
En ocasiones, debido a obstrucción biliar secundaria, la piel se torna amarilla y se suele diagnosticar de forma errónea como demasiado consumo de zanahoria o de otros productos ricos en carotenos. También puede aparecer prurito (rasquiña) que es equivocadamente atribuida a alergia, demorando aún más el diagnóstico. Igual sucede con las náuseas y pérdida del apetito, que suelen atribuirse a otros orígenes. La depresión es otro hallazgo frecuente cuando se tiene cáncer pancreático (la misma es tratada con antidepresivos y similares). Otra señal que casi nunca se la toma en cuenta es la presencia de indigestión.
Otros síntomas que también pueden aparecer, según los casos son: pancreatitis aguda (inflamación del páncreas), diabetes mellitas, debilidad, diarrea, espasmos.
Hay ciertos factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas, como: fumar, antecedentes familiares de cáncer pancreático, mamario y/o melanoma. Dieta con abundante grasa y carne, diabetes. Exposición a carcinógenos como asbestos, pesticidas, tintes y derivados del petróleo. Por último, es más frecuente en afro- y asiático-americanos y caucásicos.
Como en la mayoría de las enfermedades, lo mejor es prevenir. Para ello se deben evitar ciertos factores de riesgo, como: fumar, una alimentación rica en carne y grasas y la exposición a ciertos productos químicos (pesticidas, colorantes y derivados del petróleo).
Daniela Ceccato
Publicado el 31 Marzo 2006 – 5:26 pm | por diego |

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