Cáncer de esófago


El cáncer esofágico se desarrolla en el esófago, el tubo muscular que conecta la garganta al estómago; y representa una de las enfermedades más graves que afecta a dicho órgano. Aproximadamente, sólo el 40% de los tumores de esófago puede ser extirpado cuando se detecta; por lo que el principal objetivo del tratamiento es aliviar la dificultad para tragar y restablecer la ingesta de alimentos.

De qué se trata
El cáncer de esófago representa una de las enfermedades más graves que afecta a dicho órgano. Si bien se desconocen las causas de su desarrollo, numerosos estudios han detectado la presencia de diversos factores ambientales y dietéticos que predisponen a padecerlo, tales como: elevado contenido de nitrosamina en el agua y en los alimentos, cultivar los alimentos en tierras con bajo contenido de oligoelementos (cinc, magnesio, etc.), déficit de vitaminas (A, C, rivoflavina), pequeños traumatismos por costumbres alimentarias defectuosas (comidas muy calientes o mal masticados), alcoholismo y tabaquismo.

El cáncer esofágico se desarrolla en el esófago, el tubo muscular que conecta la garganta al estómago. El esófago está situado exactamente detrás de la tráquea, y permite la entrada de los alimentos en el estómago para la digestión. La pared del esófago está formada de varias capas y los cánceres por lo general comienzan en la capa interna y crecen hacia fuera.

Síntomas
Es común que en las primeras etapas de la enfermedad no se presenten síntomas. Éstos no aparecen hasta que la misma está más avanzada. Entre las señales más comunes que padecen los pacientes (cada cual a su manera), se encuentran éstas: dificultad o dolor al tragar, condición conocida como disfagia (da la sensación de tener alimentos atorados en el pecho, y las personas que la tienen a menudo comen alimentos más blandos para poder tragarlos con facilidad); es el síntoma más común en estos casos. Dolor en la garganta o en la espalda, detrás del esternón o entre los omóplatos. Severa pérdida de peso, ronquera o tos crónica, vómitos, tos con sangre.

Los síntomas del cáncer esofágico se pueden parecer a los de otras afecciones, por lo que siempre es conveniente consultar al médico para el diagnóstico.

Diferentes tipos de cáncer esofágico
Hay dos tipos principales de cáncer esofágico. El carcinoma de células escamosas, el cual es responsable de aproximadamente la mitad de estos tipos de cáncer. Éste crece en las células que forman la capa superior del revestimiento del esófago, conocidas como células escamosas. Este tipo de cáncer puede crecer en cualquier lugar a lo largo del esófago.

El otro tipo se conoce como adenocarcinoma, y se desarrolla en el tejido glandular de la parte inferior del esófago, cerca de la abertura del estómago.

Tratamiento

Aproximadamente sólo el 40% de los tumores de esófago puede ser extirpado cuando se detecta. Por ello, el principal objetivo del tratamiento en la mayoría de los casos es aliviar la dificultad para tragar y restablecer la ingesta de alimentos. Aunque, por lo general no se logre la curación definitiva.

El tratamiento puede incluir:
- Cirugía: por lo común se practican dos tipos para tratar el cáncer de esófago. En uno de los tipos, se extirpan el esófago y los nódulos linfáticos cercanos, y el esófago se vuelve a conectar al estómago. En el otro tipo, se extirpan parte del esófago, los nódulos linfáticos cercanos y la parte superior del estómago. Luego el esófago se vuelve a conectar al estómago.
- Quimioterapia: ésta usa medicamentos para eliminar las células cancerosas.
- Radioterapia: ésta utiliza rayos de alta energía para eliminar o reducir las células cancerosas.

En algunos casos se pueden combinar varios de estos procedimientos para tratar el cáncer esofágico.

Daniela Ceccato

Publicado por diego en Salud el 31 Marzo, 2006

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