Debido a su exquisita narrativa, con la cual logró construir un lenguaje personal, se ha convertido en uno de los novelistas más influyentes e innovadores del siglo XX. Su consagración fue en 1922 con “Ulises” una novela considerada por muchos como la mejor del siglo.
La creación extraordinaria
Nació en Dublín el 2 de febrero de 1882, siendo el primogénito de una familia acomodada, posteriormente empobrecida, de confesión católica. Estudió con los jesuitas y en la Universidad de Dublín, en la cual rompió con la fe católica. En 1902 (ya graduado) se instaló en París, con la intención de estudiar literatura, pero en 1903 regresó a Irlanda ante la repentina enfermedad y fallecimiento de su madre. En 1904 se casó con Nora Barnacle -una camarera, con quien tuvo dos hijos- y se trasladó a Zurich, donde vivió hasta 1906, año en que se mudó a Trieste, donde dio clases de inglés en una academia de idiomas.
En este periodo conoció los movimientos nacionalistas irlandeses y afirmó su voluntad literaria. En su formación ha influido sobremanera el pensamiento de Aristóteles y de santo Tomás, además de las lecturas de los románticos ingleses, de los poetas simbolistas y de la novela francesa del siglo XIX. Durante este periodo logró una amplia cultura y muy interesado por la lingüística comparada, llegó a dominar varios idiomas.
Siendo estudiante universitario, poco después de cumplir 18 años, logró su primer éxito literario con el artículo ‘El nuevo drama de Ibsen’, publicado en la revista Fortnightly Review de Londres. Su primer libro fue “Música de Cámara” (1907), el cual contenía 36 poemas de amor, muy elaborados. En su segunda obra, un libro de quince cuentos titulado “Dublineses” (1914), narró episodios críticos de la infancia y la adolescencia, de la familia y de la vida pública de Dublín.
En su primera novela, “Retrato del artista adolescente” (1916), muy autobiográfica, recreó su juventud y vida familiar. Al no conseguir un editor inglés para la obra, fue su mecenas Harriet Shaw Weaver -directora de la revista Egoist- quien la publicó por su cuenta, imprimiéndola en los Estados Unidos. En esta novela, Joyce utilizó mucho el monólogo interior -recurso literario que plasma todos los pensamientos, sentimientos y sensaciones de una persona con un realismo psicológico exacto-. También de esta época es su obra de teatro “Exiliados” (1918).
A lo largo de su vida, llena de penurias económicas, tuvo relación con numerosos escritores de la época (Svevo, Pound, Aragon, Éluard, Beckett, Hemingway, Eliot, Fitzgerald, Yeats, Ibsen, entre otros). En 1920 se radicó en París. Ya hacía diez años que el escritor padecía violentos ataques de iritis, una enfermedad ocular que afectó a su vista (en el momento de su muerte estaba prácticamente ciego). A pesar de estas dificultades logró completar la novela que lo consagró “Ulises”.
La fama internacional le llegó en 1922 con la publicación de “Ulises”, una novela cuya idea principal se basa en la “Odisea” de Homero, abarcando un periodo de 24 horas en las vidas de dos personajes. En esta obra, Joyce también utilizó la técnica del monólogo interior, con la cual llegó más lejos aún. La combinó con el uso del mimetismo oral y la parodia de los estilos literarios como método narrativo global. La revista estadounidense Little Review empezó en 1918 a publicar los capítulos del libro hasta que fue prohibido en 1920. Se publicó finalmente en París en 1922.
Fue esta novela la que lo consagró como principal exponente de la literatura contemporánea internacional, la cual fue un extraordinario ejemplo de renovación de la técnica narrativa y para muchos la mejor novela del siglo.
En su última y más compleja obra, “El despertar de Finnegan” (1939), intenta encarnar en la ficción una teoría cíclica de la historia. La novela está escrita a través de una serie ininterrumpida de sueños que tienen lugar durante una noche en la vida de un personaje. Con esta obra Joyce logró una experimentación lingüística extrema, combinando el inglés con palabras procedentes de varios idiomas.
Sus otras obras fueron dos libros de poesía, “Poemas, manzanas” (1927) y “Collected Poems” (1936). Tras la muerte del escritor se publicó “Epifanías” y “Stephen, el héroe” (1944), la cual fue una primera versión de “Retrato del artista adolescente”. Además, en 1968, su biógrafo Richard Ellman publicó un original inédito “Giacomo”, pequeña obra considerada el antecedente del “Ulises”.
Después de vivir veinte años en París, cuando los alemanes invadieron Francia al inicio de la II Guerra Mundial, Joyce se trasladó a Zürich, donde murió el 13 de enero de 1941.
Utilizó en su literatura combinaciones de las tradiciones literarias del realismo, del naturalismo y del simbolismo plasmándolos en un estilo y una técnica únicos. La obra de este excelente escritor está consagrada a Irlanda, aunque vivió poco tiempo allí, manteniendo una relación conflictiva con su realidad y con los momentos político e histórico. Sus innovaciones narrativas, entre ellas el uso excepcional del “flujo de conciencia”, así como la exquisita técnica mediante la que desintegra el lenguaje convencional, creando otro completamente personal, lo convierten en uno de los novelistas más influyentes e innovadores del siglo XX.
La extraordinaria maestría como narrador y como lingüista, en especial manifestada en “Ulises”, constituyó un fuerte estímulo para la literatura de esto tiempos. Joyce ha influido de forma notable en muchos escritores, entre ellos, Virginia Woolf, William Faulkner, e incluso Marcel Proust y Thomas Mann.
Daniela Ceccato
Publicado por diego en Biografías el 28 Febrero, 2006
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