Energía eólica

Se trata de la energía producida por el viento. Los científicos calculan que hasta un 10% de la electricidad mundial se podría obtener de generadores de energía eólica a mediados del siglo XXI. Pero así como tiene sus ventajas acarrea ciertos inconvenientes importantes para el medio ambiente.

¿Qué es la energía eólica?
El término eólico viene del latín Aeolicus, perteneciente o relativo a éolo o Eolo -dios de los vientos en la mitología griega- y, por tanto, perteneciente o relativo al viento. Se trata de la energía producida por el viento. Este tipo de energía ha sido aprovechada desde la antigüedad para mover los barcos impulsados por velas o hacer funcionar la maquinaria de molinos al mover sus aspas. Una de las contras que tenía esta energía era su discontinuidad; ya que el viento cambia de intensidad y de dirección de manera impredecible, por lo que había que utilizar los remos en los periodos de calma o cuando no soplaba en la dirección deseada.

Hoy, en los parques eólicos, se utilizan los acumuladores para producir electricidad cuando el viento no sopla. La energía eólica es una forma indirecta de energía solar, puesto que son las diferencias de temperatura y de presión inducidas en la atmósfera por la absorción de la radiación solar las que ponen en movimiento los vientos. Se calcula que un 2 % de la energía solar recibida por la Tierra se convierte en energía cinética de los vientos. En definitiva, es la energía eólica un tipo de energía verde.

Motores eólicos
Las zonas más favorables para la implantación de grandes motores eólicos son las regiones costeras y las grandes estepas, donde vientos constates soplan regularmente -es necesaria una velocidad media del viento superior a 30 km/h-.

Se distinguen dos grandes categorías de motores eólicos, que difieren por la disposición de su eje: horizontal y vertical. En los de eje horizontal, los ejes están paralelos al suelo y los de eje vertical, tienen los ejes perpendiculares al suelo. Los primeros son los más extendidos, exigen una orientación continua de su eje, que se debe mantener paralelo a la dirección del viento; sólo en esta posición las aspas o las palas estarán de cara al viento de modo permanente. Los pequeños motores eólicos de eje horizontal (gama de potencia de 0,5 a 50 kW) suelen estar equipados con gran numero de palas (como el molino de las Baleares -de seis aspas- o el molino griego- de doce aspas-). Este tipo de motor eólico tiene la ventaja de poder funcionar con vientos flojos.

Los grandes motores eólicos de eje horizontal están equipados con hélices de tres o dos palas. Estos molinos de hélice se han beneficiado de los progresos técnicos de la aeronáutica para la realización de palas muy grandes, para así poder suministrar potencias elevadas. Sólo funcionan bien cuando soplan vientos de velocidad media o fuerte, en cuyo caso ofrecen un excelente rendimiento. Su principal problema es la fatiga mecánica de los elementos estructurales, que ha provocado la rotura de palas en diversos motores eólicos experimentales.

Actualidad y futuro de esta energía
En la actualidad se utiliza sobre todo para mover aerogeneradores. éstos son molinos que a través de un generador producen energía eléctrica, se suelen agrupar en parques eólicos -concentraciones de aerogeneradores necesarias para que la producción de energía resulte rentable-.

Este tipo de generadores se popularizó de forma rápida debido a las ventajas que proporciona la energía eólica, las cuales son: es un tipo de energía renovable, a diferencia de la quema de combustible fósil. Se considera una energía limpia ya que no requiere una combustión que produzca dióxido de carbono (CO2), y no produce residuos contaminantes. Sin embargo, la cantidad de energía producida por este medio es aún una mínima parte de la que consumen los países desarrollados.

Los científicos calculan que hasta un 10% de la electricidad mundial se podría obtener de generadores de energía eólica a mediados del siglo XXI. Los generadores de turbina de viento tienen varios componentes. El mecanismo convierte la fuerza del viento en energía rotatoria del eje, una caja de engranajes aumenta la velocidad y un generador transforma la energía del eje en energía eléctrica. En algunas máquinas de eje horizontal la velocidad de las aspas se puede ajustar y regular durante su funcionamiento normal, así como cerrarse en caso de viento excesivo. Otras emplean un freno aerodinámico que con vientos fuertes reduce de forma automática la energía producida. Las máquinas modernas comienzan a funcionar cuando el viento alcanza una velocidad de unos 19 km/h, logran su máximo rendimiento con vientos de entre 40 y 48 km/h y dejan de funcionar cuando los vientos alcanzan los 100 km/h. Los lugares ideales para la instalación de los generadores de turbinas son aquellos en los que el promedio anual de la velocidad del viento es de por lo menos 21 km/h.

Además la energía eólica, que no contamina el medio ambiente con gases ni agrava el efecto invernadero, es una valiosa alternativa frente a los combustibles no renovables como el petróleo. Los generadores de turbinas de viento para producción de energía a gran escala y de rendimiento satisfactorio tienen un tamaño mediano (de 15 a 30 metros de diámetro, con una potencia entre 100 y 400 kW).

El precio de la energía eléctrica producida por ese medio resulta competitivo con otras muchas formas de generación de energía. En la actualidad Dinamarca obtiene más del 2% de su electricidad de las turbinas de viento, también empleadas para aumentar el suministro de electricidad a comunidades insulares y en lugares remotos. En Gran Bretaña, país característico por ser uno de los más ventosos del mundo, los proyectos de turbinas de viento, especialmente en Gales y en el noroeste de Inglaterra, generan una pequeña parte de la electricidad procedente de fuentes de energía renovable. En España se inauguró en el año 1986 un parque eólico de gran potencia en Tenerife, Canarias (más tarde se hicieron otras instalaciones en La Muela -Zaragoza-, el Ampurdán -Gerona-, Estaca de Bares -La Coruña- y Tarifa -Cádiz-). La energía eólica supone un 6% de la producción de energía primaria en los países de la Unión Europea.

Inconvenientes
Sin embargo, el uso de aerogeneradores genera algunos problemas, como: la destrucción del paisaje, ya que los mismos alcanzan alturas de unos cien metros y hacen que el paisaje sea artificial. Son muy visibles a gran distancia porque se instalan en zonas elevadas, montañosas, para lo que es necesario construir pistas y realizar desmontes, destruyendo la vegetación natural y originando problemas erosivos.

Asimismo, en las proximidades de los parques eólicos debido al ruido que generan se produce contaminación acústica. Recién se está experimentado la viabilidad de construir parques eólicos en el mar, no lejos de la costa, pero situadas de tal forma que no incidan de forma excesiva sobre el paisaje. Por el momento, los lugares más apropiados para su instalación coinciden con las rutas de las aves migratorias, o zonas donde las aves aprovechan vientos de ladera, lo que hace que entren en conflicto los aerogeneradores con aves y murciélagos, por lo que la mortalidad de estos animales es considerable.

Los aerogeneradores no se pueden instalar de forma rentable en cualquier zona ya que requieren un tipo de viento constante pero no excesivamente fuerte. Se instalan en zonas elevadas de mediano o gran valor ecológico ya que se trata de zonas inaccesibles y que por ello mantienen valores naturales.

Como se ha podido observar, la energía eólica está entrando en una fase de cuestionamientos por diferentes razones: no viene a sustituir fuentes de energía no renovables, es más, necesita del apoyo de centrales térmicas. Los estudios de impacto ambiental previos a la instalación de los parques eólicos son bastante deficientes y parciales. Existen parques eólicos en España en espacios protegidos como ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) y LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) de la Red Natura 2000, lo que es una contradicción. El impacto paisajístico es también notable e impide el desarrollo de alternativas de turismo sostenible (senderismo, turismo rural, etc.).

Por último, los que promueven este tipo de energía sólo buscan su propio beneficio económico, manteniendo a su vez actividades poco respetuosas con el medio ambiente como centrales nucleares y minería a cielo abierto.

Daniela Ceccato

Publicado el 9 Enero 2006 – 2:02 pm | por diego |

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