Las energías renovables a diferencia de las convencionales (petróleo, carbón, gas natural, etc.), son inagotables debido a que sus fuentes de emisión son el sol, el viento o los residuos que genera la actividad humana. El encarecimiento de las gasolinas y sus derivados hace que el hombre se empiece a interesar por estas energías.
La energía, vital para la sociedad
La energía es la fuerza vital de nuestra sociedad, ya que de ella dependen la iluminación -de interiores y exteriores-, el calentamiento y refrigeración de las casas, el transporte, la obtención de alimento y su preparación, el funcionamiento de las fábricas, etc. Así, el consumo energético se ha ido incrementando en los últimos cien años. A consecuencia, las fuentes tradicionales de energía, que necesitaron millones de años para formarse (provienen en su mayor parte de la descomposición de materia orgánica) se están agotando y para colmo el hombre contamina al planeta en su conjunto. De esta manera, los efectos nocivos que ha recibido el planeta se traduce en el efecto invernadero, la lluvia ácida, la deforestación, etc.
Son todos estos aspectos que han hecho que el hombre busque alternativas energéticas que permitan satisfacer las necesidades de la actual y dinámica sociedad. Y son las energías renovables, junto con el ahorro y un buen aprovechamiento energético, la clave para lograr un lugar para vivir más limpio, eficaz, seguro y autónomo.
El encarecimiento de las gasolinas y sus derivados, ha hecho que todas las miradas se vuelvan hacia las energías renovables, que (a diferencia del petróleo, el carbón, el gas natural y el uranio) son inagotables debido a que sus fuentes de emisión son el sol, el viento o los residuos que genera la actividad humana.
Futuro posible
En España las renovables sólo suponen un 6,3% del total del consumo energético, una implantación similar al 5,8% de media de la Unión Europea. La lenta implantación de infraestructuras de energías renovables (placas solares, molinos de viento, incineradoras de residuos…) en este país se debe fundamentalmente, de acuerdo a la opinión de los especialistas, a la escasez de información práctica que existe al respecto y a la ausencia de una regulación legal clara sobre los requisitos que deben cumplir las instalaciones que producen estas energías.
Las energías renovables son el futuro, ya que no contaminan o lo hacen mucho menos que las convencionales. Además podrían permitir a los países importadores de petróleo y gas natural liberarse, al menos en parte, de este sometimiento económico que genera tanto déficit comercial. Pero estas energías están frenadas debido a su cuestionada rentabilidad económica y su supuesta incapacidad para competir en costos con las tradicionales.
Es imposible que, a corto plazo, las energías renovables desplacen a las convencionales, pero su promoción y desarrollo resultan imprescindibles para que el sector energético evolucione de forma sostenible y coherente con las nuevas exigencias sociales respecto al medio ambiente.
Según un estudio reciente, el impacto ambiental de las energías convencionales es 31 veces superior al de las renovables. Hoy se consume cuatro veces más energía que hace 40 años. España importa el 99,5% del petróleo que consume y el año pasado este consumo creció un 4,5%. No obstante, el mayor crecimiento lo experimentó el consumo del gas natural, con un 15%. Si se sigue con la tendencia actual, a la humanidad sólo le quedan 50 años para el agotamiento del petróleo, aunque las nuevas tecnologías de sondeo y extracción permitirían ampliar ese plazo. En cuanto a las reservas de gas natural, todavía hay para 80 años más.
Según el gobierno español, serán más de 1.000 las empresas que hasta 2006 surgirán para el aprovechamiento de las energías renovables; y como España importa el 70% de la energía primaria que consume y en los últimos 25 años se ha duplicado el consumo de energía eléctrica, es sumamente necesario fomentar las renovables.
El libro de las energías renovables
El Libro Blanco de las Energías Renovables fue adoptado por la Comisión Europea a finales de 1997, y tiene como objetivo que las energías renovables lleguen a aportar al balance energético el 12% en el 2010. El conjunto de las energías renovables en la Unión Europea aportaba a finales de 1997 el 5,8% de la energía total consumida. Las fuentes de energía renovable de mayor importancia, en términos de contribución al consumo energético, son en primer lugar la biomasa, incluidos los residuos sólidos urbanos, que supone el 64% de la energía renovable, y en segundo lugar la energía hidráulica con una contribución del 32%.
Publicado por Daniela Ceccato en Ciencia y Tecnología, Internacional el 9 Enero, 2006

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