viajes recomendados: El Egipto de los faraones
Viajar gusta a todos por igual. Unos prefieren la aventura, otros los paisajes paradisíacos y otros los viajes culturales. De todo y para todos decía mi abuela (por suerte, digo yo). Pero está el viaje donde el misterio, lo místico y la cultura se mezclan en una nación que lo ha visto todo, Egipto. A develar sus misterios…
El misterio egipcio
Ubicado al norte de África, en sus valles aún subsisten los restos arquitectónicos de las dinastías que formaron una de las naciones más antiguas de la humanidad. Egipto fue considerado por el historiador griego Heródoto un "don del Nilo", ya que las aguas de este río constituían el origen de su vida y su riqueza. La historia de este país es una de las más largas de todas las civilizaciones que prosperaron en torno al Mediterráneo, nació en el año 3000 a.C. y sobrevivió a los cambios de largos siglos; por lo que logró enfrentar los obstáculos del crecimiento con el fin de mantener vivas las raíces que la establecieron; convirtiéndose así en un ejemplo de cultura y tradición que perdura hasta la actualidad.
El territorio egipcio está compuesto por un gran desierto al Oeste, relativamente llano y con grandes depresiones; el valle del Nilo, en cuyo delta de gran fertilidad se asienta la mayor parte de la población, y otro gran desierto, al Este, bordeado por un a cadena montañosa paralela al mar Rojo. La economía está basada en la agricultura, posible solamente en los lugares con regadío (frutas, vegetales y algodón) y en la minería (petróleo, fosfatos, gas natural, manganeso).
Y aunque en los últimos años el turismo ha sufrido un retroceso debido a las actividades de los grupos fundamentalitas islámicos, sigue siendo el sueño de muchos conocer estas tierras que esconden los misterios más herméticos del mundo, las pirámides. Asimismo, dioses, templos y faraones han sido desde siempre los principales ejes que atraen a millones de turistas de todo el mundo.
Las pirámides y la misteriosa Esfinge
Por ser poseedor de una de las maravillas del mundo, Egipto es una seducción para viajeros, investigadores y aventureros. Las pirámides de Gizeh, que atraen a millones de visitantes cada año, fueron construidas durante la IV dinastía, y constituyen el conjunto más antiguo de las siete maravillas y el único que ha sobrevivido hasta estos días. Ubicadas cerca de El Cairo, capital nacional de Egipto, fueron levantadas con el objetivo de albergar la tumba de los faraones reinantes de la época, con el fin de preservar y proteger los cuerpos de éstos para asegurar el paso hacia la eternidad.
Kheop fue quién ordenó, a su primo Hemon, erigir la mayor y primer pirámide de este conjunto, actualmente llamada la Gran Pirámide. Como su nombre lo indica es la más grande del mundo y hasta el siglo XIX fue la más alta. Con una base de 125 metros de largo y una altura de 147 metros, que en la actualidad sólo son 138 a causa de la acumulación de arena en la base, se orienta casi exactamente hacia los puntos cardinales. Se tardó 20 años en construirla, para lo cual se utilizaron 2.300.000 bloques de piedra y más de cien mil hombres.
A pesar de que se han hecho arduos estudios e investigaciones, se desconoce por completo cómo lograron realizar esta admirable obra arquitectónica. Hay quienes afirman que en los pasadizos de su interior había oráculos que predecían el futuro, que la suma de todos los corredores daba la fecha del fin del mundo y que los egipcios tenían conocimiento de que la tierra era esférica y que 360º formaban su circunferencia.
La segunda pirámide fue obra del hijo de Kheop, cuyo nombre era Khefrén. Este fue el encargado de levantar una pirámide semejante a la anterior, de dimensiones menores -aunque a simple vista da la sensación de ser más grande ya que está construida sobre un suelo más elevado-. Se destaca por haber sido recubierta con losas de granito rojo pulimentado, que expuestos al sol, brillaban con un efecto deslumbrante. En su interior se albergaban 23 estatuas del rey, algunas de las cuales se conservan en la actualidad en el museo de El Cairo.
La tercera y última gran pirámide fue la destinada para preservar el cuerpo del faraón Mikerinos. Es menor que las dos anteriores, su base mide sólo 1,80 metros de lado con una altura de 66 metros. En el templo de esta pirámide se han encontrado algunas de las obras maestras de la escultura de la IV dinastía, tales como las estatuas del rey y los altos relieves representando su imagen junto a la diosa Hathor, que en la actualidad se conserva en varios museos.
Junto a las pirámides de Gizeh, se encuentra la misteriosa figura de la Gran Esfinge, reconocida en el mundo por su cuerpo de león y cabeza humana. Es una verdadera obra de arte de grandes dimensiones, mide 73 metros de largo y 20 metros de alto. Los arqueólogos la atribuyen al faraón Kefrén, pero no existe ningún documento que lo certifique. Quienes se encargaron de desenterrarla encontraron su proximidad a la Pirámide de Kefrén, y de ahí nace su asociación a la figura de este faraón, sosteniendo incluso que el rostro de la Esfinge es la de éste. De igual manera, son muchos los textos antiguos y leyendas que apoyan que el rostro de La Esfinge representaba a un dios.
También se desconoce el por qué de su construcción. Investigaciones recientes demuestran que la misma fue erigida años anteriores a las pirámides. Otros sostienen que la Esfinge ha sido considerada en diversas mitologías como protectora mística de los Templos y de las moradas de los muertos; por lo que se deduce que ésta tendría la misma finalidad ya que acompaña a un templo. En realidad existen varias y diferentes hipótesis acerca del origen y su finalidad, lo cierto es que aún el misterio no se ha podido develar.
Los faraones
Los faraones, soberanos egipcios, se han agrupado durante casi 3000 años en 31 dinastías diferentes. La misión del faraón como poder político era la de conducir a su pueblo hacia el más allá. Por eso, debía regir el país conforme a la ley de Maat (diosa de la justicia), cuidando de que sus súbditos también la cumplieran. Para ello el faraón contaba con una serie de ministros, escribas, secretarios, etc. El más importante de todos ellos era el visir, una especie de primer ministro que lo acompañaba constantemente.
El faraón era la máxima autoridad en el ejército. Y desde muy pequeño, el aspirante al trono, era entrenado con la espada y con el arco. En caso de guerra, el faraón no podía quedarse en el palacio mientras sus hombres luchaban; sino que él, como cabeza del reino, debía ser el primero en presentarse en el campo de batalla. También el cargo del faraón implicaba convertirse en sumo sacerdote del reino. Como tal, debía construir, restaurar y mantener todos los templos, procurando que se cumplieran los oficios religiosos establecidos. Asimismo, tenía que presidir y celebrar ceremonias diversas para solicitar favores de los dioses.
Se lo consideraba al faraón la representación en la tierra de todos los dioses, en especial se lo identificaba con Horus, el dios real, aunque a veces también con Ra, dios del sol. Una vez muerto, pasaba a identificarse con Osiris. Muy pocos fueron los faraones considerados como un dios en sí mismos; éste es el caso de Ramsés, que construyó un templo en su honor (en Abu Simbel).
Por último, era muy importante que el faraón se asegurara la sucesión, para lo que tenía varias esposas, de las que sólo una era considerada como reina y recibía el nombre de Gran Esposa Real. Cuando ésta moría, el faraón escogía a otra de entre sus mujeres para que la sucediera. Una práctica habitual entre los soberanos era casarse con sus propias hermanas, e incluso hijas. Esto se hacía para fortalecer la pureza de la sangre real. También era algo habitual que el faraón adoptase los hijos de los nobles para incluirlos en el grupo de jóvenes entre los que tendría que escoger un heredero.
Daniela Ceccato
Publicado por diego en Internacional el 31 Diciembre, 2005
