La gripe Aviar o gripe del pollo
La gripe Aviar o gripe del pollo
Se designa gripe aviaria a una enfermedad viral encontrada en las aves, que tiene el potencial de infectar a distintas especies de mamíferos, incluido el ser humano, el cerdo o el gato doméstico. Se han identificado 15 subtipos de virus de la gripe que infectan a las aves, lo que representa un amplio espectro de virus gripales circulantes en las poblaciones de aves.
De qué se trata
Se designa gripe aviaria a una enfermedad viral encontrada en las aves, que tiene el potencial de infectar a distintas especies de mamíferos, incluido el ser humano, el cerdo o el gato doméstico. Se identificó por primera vez a principios de los ´90, en Italia, y hasta la fecha se ha manifestado en diversas partes del mundo.
Los virus de la influenza aviar forman parte del género Influenza virus A y son virus ARN segmentados, de cadena negativa. Una cepa de gripe aviar del tipo H5N1, que apareció en 1997, ha sido identificada como la fuente más probable de una futura pandemia de gripe humana. Se han identificado 15 subtipos de virus de la gripe que infectan a las aves, lo que representa un amplio espectro de virus gripales circulantes en las poblaciones de aves. Hasta hoy todos los brotes de la forma hiperpatógena han sido causados por los subtipos H5 y H7.
El reservorio natural de los virus de la gripe aviar son las aves acuáticas migratorias, sobre todo los patos salvajes, inclusive esas aves son también las más resistentes a la infección; en cambio, las de corral domésticas son las más vulnerables a esta gripe fulminante.
El virus en los humanos
El primer caso de infección del hombre por el virus de la gripe aviar que se conoció se produjo en Hong Kong en 1997, cuando la cepa H5N1 causó una enfermedad respiratoria grave a 18 personas. Esa infección coincidió con una epidemia de gripe aviar hiperpatógena, causada por esa misma cepa.
Los síntomas que padecen los humanos se asemejan a los de una gripe común: fiebre, tos, garganta reseca y mialgias (dolor muscular). Sin embargo, en casos más severos se pueden desarrollar neumonía y problemas severos del aparato respiratorio, y eventualmente puede provocar la muerte. Pacientes infectados de H5N1 han presentado pocos casos de conjuntivitis, a diferencia de los casos humanos del virus H7.
Investigaciones recientes han demostrado que los virus de baja patogenicidad pueden, después de estar circulando durante periodos, a veces breves, en una población de aves de corral, mutar y transformarse en virus hiperpatógenos. En una epidemia que se produjo entre 1983 y 1984 en los Estados Unidos, la cepa H5N2 causó en un inicio una baja mortalidad, pero en sólo seis meses adquirió una alta virulencia, con una mortalidad cercana al 90%. Para controlar el brote hubo que sacrificar más de 17 millones de aves, lo que costó casi US$ 65 millones.
Medidas de control
Las medidas más apropiadas para prevenir la propagación a otras granjas y el eventual arraigo del virus en la población de aves de corral de un país, son la cuarentena de las granjas infectadas y el sacrificio de las aves infectadas o potencialmente expuestas. Los virus altamente patógenos pueden sobrevivir durante largos periodos en el ambiente, sobre todo a temperaturas bajas. De igual forma, al aplicar medidas estrictas de saneamiento en las granjas se puede lograr cierto grado de protección.
No obstante, si no se llevan a cabo medidas de control rápidas las epidemias pueden durar años. Por ejemplo, una epidemia de gripe aviar por H5N2, que se declaró en México en 1992, comenzó con una baja patogenicidad pero evolucionó hasta convertirse en mortífera y no se pudo controlar hasta 1995.
Un virus en constante mutación
La tendencia de los virus de la gripe a experimentar cambios antigénicos frecuentes y permanentes obliga a vigilar de modo constante la situación mundial de esta afección y a introducir cada año ajustes en la composición de las vacunas antigripales. Ambas actividades son la ocupación primordial llevada a cabo por el Programa Mundial de la OMS contra la Gripe desde sus inicios en 1947.
Se considera desde hace tiempo que la existencia de poblaciones humanas que viven en estrecho contacto con aves de corral y cerdos domésticos es un factor que favorece el cambio antigénico. Como los cerdos son vulnerables a la infección tanto por virus aviares como por virus de mamífero, incluidas las cepas humanas, pueden hacer las veces de "tubo de ensayo" de mezcla del material genético de los virus del hombre y de las aves, del que emergería así un nuevo subtipo. Sin embargo, algunos hechos recientes han permitido identificar otro mecanismo posible: existen cada vez más indicios de que, al menos para algunos de los 15 subtipos de virus de la gripe aviar que circulan entre las poblaciones de aves, la propia especie humana podría servir de "tubo de ensayo".
¿Posible pandemia en 2005?
Expertos afirman que la futura pandemia será, con toda probabilidad, debida a un virus H5N1 producido por recombinación del virus de la gripe aviar y de alguna de las variantes de gripe que actualmente están circulando (los tipos H3N2 y H1N1). Esa recombinación se podría dar en un ser humano o en un cerdo que contenga a la vez los dos virus. Vale aclarar que este hecho se vuelve más probable cuanto más se extiende la epidemia en las aves y cuanto más crece el número de personas y animales domésticos infectados. Especialistas concuerdan en que una nueva pandemia es inevitable y que puede ser inminente. La perspectiva se agrava por la enorme patogenicidad observada en los casos de infección humana (con una mortalidad del 72%).
A consecuencia, varios países se han comenzado a preparar ante un posible brote. Mientras que las estrategias para hacer frente a esta situación se centran a corto plazo en limitar la expansión y vacunar a las aves de corral. En cambio, medidas a largo plazo requieren cambios importantes en la forma de vida de la mayoría de las poblaciones de mayor riesgo.
Hay que destacar que la OMS divide una pandemia en seis fases, desde un riesgo mínimo de brote a pandemia a escala completa. La mayoría de las autoridades sanitarias categorizan la situación, a fecha de 2005, en la fase 3. Esto significa que ha habido infecciones humanas de un nuevo subtipo pero hay pocas pruebas sobre la existencia de una transmisión entre seres humanos.
Daniela Ceccato
Publicado el 31 Diciembre 2005 – 8:00 pm | por diego |

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