La fiesta nacional. Acercamiento al mundo del toro
La corrida de toros es una lidia de toros en una plaza cerrada. El toreo se remonta a finales del siglo XVII y principios del XVIII, y a través de tantos siglos se ha afianzado en España esta llamada fiesta nacional. Con motivo del ingreso de este país a la Comunidad Europea se habla de que convendría suprimir las corridas de toros, y como esto es imposible aunque sea se discute la posibilidad de que el toro no sea matado sino simplemente "humillado".
El toreo
A través de muchos siglos el toreo se ha afianzado en España, por ejemplo en las prehistóricas pinturas rupestres se observaban dibujos de toros. Desde estos primeros contactos con el toro se fue desarrollando poco a poco el, por algunos llamados, "arte de torear", hasta llegar a lo que hoy en día se conoce como La Lidia del toro bravo. Esta es una variedad bovina que evolucionando desde razas de toros egipcios y europeos, han convertido al toro bravo español en una raza única y presente tan sólo en la Península Ibérica, sur de Francia y en Hispanoamérica.
El toreo se remonta a finales del siglo XVII y principios del XVIII, progresando desde distintas escuelas, entre las que destacaron la Sevillana y la Navarra. Es en la primera mitad del XVIII cuando nacen los tres grandes padres de la tauromaquia (técnica y arte de torear): Joaquín Rodríguez Costillares -Sevilla 20 de Julio de 1729-; José Delgado Guerra Pepe-Hillo -Sevilla 14 de Marzo de 1754-; y Pedro Romero -Ronda 19 de Noviembre de 1754-.
Cómo es una corrida de toros
Es una lidia de toros en una plaza cerrada. De forma paulatina se fueron estableciendo reglas y hacia 1850 distintas disposiciones gubernativas fijaron las normas que regirían las corridas: seguir los tercios de la lidia sin ninguna intromisión; sólo pueden intervenir aquellos matadores que hayan recibido la alternativa, con lo cual han demostrado categoría para enfrentarse con toros, contando éstos con la edad y trapío reglamentarios.
En una corrida por lo general tres toreros enfrentan a seis toros, dos por cada torero. La idea central es que en la lidia el torero mantenga un enfrentamiento "artístico" y cara a cara con un toro bravo, estableciendo una lucha con el animal y tratando de someterlo hasta por fin lograr derribarlo.
La corrida se lleva a cabo en la arena de la plaza de toros y está encabezada por el presidente (que puede ser el alcalde de la ciudad o alguna otra autoridad) quien autoriza el inicio y el fin de la corrida, además de participar como juez en el mérito del torero y permitir, si es el caso, la premiación de éste al final de "la faena". Además del público, la banda de músicos completa el espectáculo, que va animando y marcando el cambio de equipo y el paso de las diferentes etapas de la lidia.
La corrida de toros está constituida, en principio, por tres etapas: la suerte de verónica en que sale el toro a la arena y es lidiado por el torero, la suerte de banderillas en que aparece el picador y los banderilleros; y finalmente la suerte de matar en que el torero hace caer al toro.
El paseíllo es el paseo que realizan las cuadrillas por el ruedo al principio de la corrida, con objeto de presentarse ante el presidente de la misma. El capote sirve tanto al matador como a los subalternos para recibir al toro en su salida al ruedo. Debido a su peso, ha de sujetarse con las dos manos, y se utiliza en todas aquellas etapas que implican correr al animal, pararlo, fijarlo y ponerlo en frente.
El tercio de banderillas es uno de los momentos más espectaculares de la corrida, y se produce una vez que los picadores han abandonado el ruedo. Así como el primer tercio tiene como finalidad el castigo y quebranto del toro, con objeto de evaluar su bravura, este segundo tercio tiende a reanimarle o alegrarle (alegradores son llamadas también las banderillas) sin restarle fuerzas.
La tarea de banderillear está destinado a los subalternos (a los que también se denomina banderilleros), aunque en ocasiones es el propio torero el que realiza la suerte. Por lo general, son tres los banderilleros.
El último tercio de la lidia, tercer tercio -que es el momento supremo-, comprende la preparación del toro para la muerte con la muleta y su muerte a estoque. Es el más trascendental de la lidia y aquel en el que el torero da una muestra de su habilidad y su arte.
Una vez muerto el toro es el público quien a través de sus aplausos o pitos juzga la actuación del matador, y por esto se orienta siempre el primer veredicto del presidente. Éstos son los premios:
- Dos orejas y el rabo: máximo trofeo en plazas de primera categoría.
- Dos orejas: trofeos que aseguran la salida a hombros por la puerta grande. Excepto en la real maestranza de Sevilla, que exige que los toreros corten tres para poder hacerlo por la Puerta del Príncipe, y en el caso de las corridas en solitario, en las que siempre se requieren tres. El presidente debe sacar el pañuelo blanco dos veces antes del arrastre del toro.
- Una oreja: concesión directa del público, al que el presidente ha de atender si por el número de pañuelos blancos que cubren las gradas considera que es petición mayoritaria. En este caso saca el pañuelo una sola vez.
El toro
Este animal nace y crece en la dehesa, nombre que recibe el campo en el que pastan los toros bravos. Nacen en invierno (vacas y sementales se aparean a partir de abril). Estos toros tienen un seguimiento exhaustivo de por vida. En cuanto a la economía criar y mantener toros resulta muy costoso, ya que cada uno debe tener su propio seguro de accidentes.
Si no existiera el mundo del toreo, los toros se extinguirían debido a que son muy peligrosos y no conviene criarlos excepto para tener sementales o para el mundo taurino.
Los toros se clasifican según: la cabeza -acarneada, carivacado, meleno, carifoso, chato-, la cola -rabilargo, rabicorto, colín y rabón-, y los cuernos -bien armado, descarado, tuerto, corniveleto-.
¿Una fiesta nacional?
En principio esta llamada fiesta nacional es considerada por muchos tradicional y espectacular, además de revelar una relación especial entre el hombre y el toro. Pero hay quienes están totalmente en contra de este espectáculo, por decirlo de alguna manera, sangriento.
En España se siguen defendiendo las corridas de toros por algunas razones, como el orgullo nacional y los intereses económicos. Vale destacar que desde hace ya varias décadas ha surgido en este país la oposición a las corridas de toros. Además, con motivo del ingreso de España en la Comunidad Europea se habla de que convendría suprimir las corridas de toros, y como esto es imposible aunque sea se discute la posibilidad de que el toro no sea matado sino simplemente "humillado".
Daniela Ceccato






























