La Adhesión de Turquía a la Unión Europea
A favor o en contra, distintas voces opinan sobre si es o no bueno la integración de Turquía a la Unión Europea. De igual forma, los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en el Consejo Europeo, en diciembre de 2004, decidieron comenzar negociaciones para el ingreso de Turquía a la UE, e indicaron que las mismas podrían comenzar el 3 de octubre de 2005. Lo cual sin duda será un proceso complejo, cuya fecha tentativa de conclusión parece ser de aquí a diez años.
Turquía y su costado occidental
Desde su surgimiento como estado independiente -luego de la desintegración del Imperio otomano, al final de la Primera Guerra Mundial- Turquía ha desarrollado una política orientada a un acercamiento político y cultural con la civilización occidental. Desde el siglo XV de esta era ese territorio estuvo bajo dominio de la cultura musulmana, representada por el Imperio Otomano. Pero con el paso de los siglos, la cultura occidental y la religión cristiana pasaron a formar parte de una minoría de ciudadanos que convivía de manera pacifica bajo la regla otomana en la parte de Europa correspondiente al actual territorio turco.
Luego de la desaparición del Imperio, Mustafa Kemal Atatürk asumió el control del nuevo país, e introdujo medidas revolucionarias que cambiaron en un par de décadas arraigadas costumbres sociales, llevando al país por un camino marcado por las instituciones de carácter occidental. Por ejemplo, dispuso el reemplazo del alfabeto árabe por el latino, se introdujo un nuevo código civil, inspirado en el Suizo, se instauró el código del vestido, prohibiendo el fez -un sombrero musulmán tradicional- y el velo en las mujeres. Además, entre otras cuestiones, se adoptaron las maneras y la moda europea y se llegó a conceder el derecho de voto a la mujer, incluso antes que en algunos países liberales de Europa, como el caso de Francia, que sólo adoptó esta medida décadas después.
Si bien la cultura y la religión musulmanas, siguieron teniendo una presencia mayoritaria en la población, varias de las reformas lograron afianzarse en la sociedad turca. Diversas generaciones han continuado la línea política marcada por Atatürk y de esta manera desarrollado un importante sentido de pertenencia a Europa. El acercamiento cultural ha ido acompañado de un incremento de las relaciones comerciales y políticas, hasta llegar al momento actual donde la Unión Europea es el principal socio comercial de Turquía.
Turquía y la Unión Europea
Desde sus inicios en los años 1950 la UE ha aumentado su número de miembros desde los 6 originales hasta los 25 que ha completado en 2004. En su condición de país europeo, Turquía ha manifestado desde comienzos de los años 60 su deseo de formar parte de este grupo. Con el Acuerdo de Ankara de 1963 y su protocolo adicional de 1970, se fijaron los objetivos fundamentales de la asociación entre la comunidad y Turquía, el refuerzo de las relaciones comerciales y económicas y, en 1996, la instauración de una Unión Aduanera en tres fases. Uno de los objetivos principales del acuerdo, fue el de establecer libre circulación de los trabajadores, que sin embargo no ha podido materializarse, debido en parte a razones socioeconómicas. Además, en 1999, en el Consejo de Helsinki se le otorgó a Turquía el estatus formal de país candidato, condicionándose la apertura de negociaciones de adhesión, si la parte turca cumplía con los denominados "Criterios Políticos de Copenhague".
El Informe de Progreso emitido en este sentido por la Comisión Europea el 6 de octubre de 2004 señala: "La Comisión considera que Turquía cumple suficientemente los criterios políticos y recomienda que se abran negociaciones de adhesión". Los Jefes de Estado y de Gobierno reunidos en el Consejo Europeo los días 16 y 17 de diciembre de 2004 decidieron comenzar negociaciones para el ingreso de Turquía en la Unión Europea, e indicaron que las mismas podrían comenzar el 3 de octubre de 2005. Lo cual sin duda será un proceso complejo, cuya fecha tentativa de conclusión parece ser de aquí a diez años.
Para los optimistas, Turquía tiene importantes puntos a favor en su aspiración, uno de ellos es que la población del país se siente mayoritariamente europea y otra que la candidatura cuenta con el firme respaldo de Gerhard Schröder y Jacques Chirac. Se calcula que en el momento de la adhesión definitiva, la población musulmana de la UE aumentaría del 5% actual a cerca del 20% de la población total.
¿A favor o en contra de esta adhesión? Las razones
El debate sobre la adhesión turca se ha extendido ampliamente en los países de la Unión Europea. Desde la publicación del informe el debate se ha generalizado, sobre todo en Francia y Alemania, Estados fundadores de la Unión Europea. El prejuicio más frecuente es si puede una sociedad en su mayoría musulmana ser democrática y laica. Para empezar, habría que tener en cuenta que fuera de Francia y Portugal, los Estados miembros de la Unión Europea son democracias confesionales o ecuménicas, no laicas. Después, sería conveniente preguntarse qué es lo que haría que una religión sea más compatible que otra con la democracia. En un Estado laico las cuestiones religiosas quedan en el plano privado mientras que las cuestiones políticas son de carácter público. En ese sistema de separación estricta las convicciones religiosas no deben interferir con la administración, lo cual es tan justo para los demócratas cristianos como para los demócratas musulmanes.
Ahora, para los opositores la incorporación de Turquía es ni más ni menos que "el último avatar de la conquista del imperio romano de Oriente, ya que no pretende acabar con el imperio de Occidente sino penetrar en él con la bendición de Casandra de la Comisión Europea". Quienes piensan así llegan a defender la democracia europea, amenazada según ellos par el Islam turco, aconsejando el restablecimiento de la dictadura militar en Turquía.ç
En cuanto a los aspectos geográfico-cultural y las preocupaciones institucionales, se dice que si se extiende indefinidamente la Unión Europea se hace ingobernable lo que hace imposible la integración interna. En realidad, la dimensión comunitaria constituye también el tema central de la argumentación entre los partidarios de la adhesión turca. Estos piensan que Turquía es un país musulmán cuya integración sería de interés para la Unión Europea, convirtiéndose así en un buen recurso para evitar el "choque de civilizaciones". La prensa anglosajona e israelí subraya, por su parte, que Turquía es la nación que mejor puede desarrollar la lucha contra el terrorismo islámico, y puede servir de puente entre culturas.
Los partidarios de la adhesión resaltan que los lazos turcos con Estados Unidos e Israel deben llevar a favorecer la adhesión como factor de estabilidad en el Cercano Oriente. Anclada en la UE, Turquía podría incluso servir de mediador en el conflicto israelí-palestino y contribuir a la estabilidad del Cáucaso. Es notable que tanto entre los partidarios como entre los adversarios de la adhesión, la dimensión geoestratégica es dejada de lado y la dimensión económica está totalmente ausente mientras que el discurso se concentra en la cuestión étnico-religiosa o en el choque de civilizaciones, o sea en las problemáticas establecidas por la administración Bush, que parece se han integrado al debate sobre la construcción europea.
Por último, si Turquía se incorporara a la UE -teniendo en cuenta la duración de las negociaciones, eso no sería antes de diez o quince años-, se convertiría probablemente en un Estado eje. En primer lugar, sería el segundo Estado más poblado de la UE, y más importante aún, ofrecería a Europa una entrada geoestratégica en el Cercano Oriente y un poderoso ejército capaz de tomar parte en una defensa común. En definitiva, la integración a la Unión Europea convertiría a Turquía en el nexo entre dos mundos.
Daniela Ceccato
Publicado por diego en Internacional el 31 Diciembre, 2005
