Drogas: La cocaína
Drogas: La cocaína
Un conejito está corriendo por la jungla cuando ve a una jirafa que se está armando un cigarrillo de marihuana. El conejo se detiene y le dice:
-Amiga jirafa, no te fumes ese porro. Mejor vente a correr conmigo por la selva, ¡ya vas a ver qué saludable es!
La jirafa reflexiona un segundo y decide deponer su actitud y seguir al conejito. Los dos están corriendo por la jungla y de pronto descubren a un elefante a punto de aspirarse una raya de cocaína. El conejito se acerca al elefante y le dice:
-Amigo elefante, deja ya la nociva cocaína y vente a correr con nosotros por la selva, ¡ya vas a ver qué saludable es!
El elefante reflexiona, se deshace de su espejo con la línea blanca y decide sumarse al grupo.
Están los tres corriendo cuando, de pronto, se encuentran con un león que está a punto de inyectarse una dosis de heroína. El conejito le dice:
-Amigo león, deja ya esa jeringa y vente a correr con nosotros, ¡ya vas a ver qué saludable es!
El león se acerca al conejo y arremete contra él a puñetazos, patadas y mordiscones, más algún que otro insulto subido de tono. Los otros dos animales, escandalizados, increpan al rey de la selva:
-¿Por qué hiciste eso? ¡¡El conejito sólo quería ayudarnos!!
Y el león les responde:
-¡¡Es que este maldito conejo me hace correr como un imbécil cada vez que se droga con éxtasis!!
Pero el flagelo de la droga, en verdad, no es broma… La Fundación de Ayuda Contra la Drogadicción (FAD) no hace mucho alertaba acerca del incremento del consumo de cocaína entre los jóvenes españoles durante los últimos cuatro años. El número de llamadas recibidas por el Servicio de Información de la asociación por problemas causados por esta sustancia ha pasado del 27% al 41,6% actual.
Según ha indicado la organización en un comunicado, el perfil de la persona que acude a este servicio, "debido a consumos problemáticos de cocaína", es el de "un varón joven, de entre 24 y 29 años, ocupado laboralmente en el 58% de los casos, parado en el 22%" y cursando estudios "en el 5,8% de las ocasiones".
La FAD ha señalado que estos datos están avalados por los del Observatorio Español sobre Drogas. Según éstos, las motivaciones de los jóvenes para el consumo de este tipo de drogas son: la diversión (46,1%), la experimentación de nuevas sensaciones (39,5%) y bailar (22,9%).
El consumo de cocaína está directamente relacionado con "la diversión de los jóvenes", ya que, según los datos del Servicio de Información y Orientación de la asociación, "el 17,9% de los consumidores habituales" de esta sustancia "también los son de alcohol y el 10,7% de cannabis".
Veneno blanco
En 1855 un químico alemán de apellido Gaedcke aísla de las hojas de coca un alcaloide al que llama erythroxyline, por el nombre genérico de la planta. Un poco más tarde, en 1859, empleando alcohol, ácido sulfúrico, bicarbonato sódico y éter, otro químico alemán de nombre Albert Niemann purifica el alcaloide de Gaedcke y aísla directamente de las hojas de coca la sustancia a la que se conoce desde entonces con el nombre de cocaína. Hasta mediados del siglo XIX la coca y sus derivados gozan de gran prestigio como estimulantes de uso terapéutico. Tiempo después, esos mismos beneficios comienzan a percibirse como los consabidos "riesgos seductores" que acabarían siendo una "amenaza para la sociedad".
Sigmund Freud, el llamado Padre del Psicoanálisis, y adicto confeso a la cocaína, describió en estos términos sus efectos: “…regocijo y euforia perdurables, que no intervienen en modo alguno en la alegría de una persona normal… Se siente un aumento del autocontrol, mayor vigor y más capacidad de trabajo. Por otro lado, si uno trabaja, se pierde la volatilidad de las fuerzas mentales a la que inducen el alcohol, el té, y el café. Simplemente se es normal y en poco tiempo se vuelve difícil comprender que uno está bajo la influencia de una droga. Se puede desempeñar trabajo físico o mental durante largo tiempo, sin fatiga; es como si se desvaneciera la necesidad de comer o dormir, que de otra manera se hace sentir en ciertas horas del día”.
Esto explicaría de alguna manera el “irresistible magnetismo” inherente a la cocaína y la fuerte inducción hacia la adicción que se le atribuye. La dependencia física sería un rasgo aún hoy controvertido, pero, sin lugar a dudas, sí se trataría de la droga psicoactiva más problemática en cuanto al grado de dependencia psicológica que produce.
La pasta-base se obtiene tras macerar con agua y otros disolventes las hojas de coca, obteniéndose de esta manera la "cocaína cruda" o “basuca”, que se fuma. Produce una estimulación y bienestar general, pero con taquicardia, aumento de la presión arterial, sudoración, pérdida de apetito, estimulación sexual y creciente sensación de ansiedad, para después derivar en vómitos, diarreas, insomnio, ardor en los ojos y los llamativos cambios del humor.
La sensación final es más de angustia que de placer: por ello se tiende al abuso continuo en el consumo de nuevas dosis. Tras este proceso inicial el afectado presenta un estado de mutismo con disminución de la atención y dificultades motoras. La falta de suministro provoca el síndrome de abstinencia, caracterizado por ansiedad, necesidad del producto, diarrea, palidez, crisis de llanto, sudoración y taquicardia.
Los riesgos del consumo crónico son desnutrición, problemas dentales, alteraciones hepáticas y disminución del deseo y actividad sexual, además de las graves consecuencias en los ámbitos psicológico y social. Por ejemplo, aparecen: reacciones paranoides con delirios de persecución, depresión, indiferencia sexual, melancolía, inseguridad, baja autoestima y hasta ideas de suicidio.
En cuanto al clorhidrato de cocaína, a dosis bajas produce ausencia de fatiga y de sueño, falta de hambre y un estado de ánimo entusiasta, con una aparente mayor seguridad en uno mismo. Aparece la prepotencia, disminuyen las inhibiciones y el individuo suele percibirse como una persona sumamente competente y capaz (se ha dicho respecto de este estado que “…uno se siente Superman cuando en realidad ni siquiera es un aprendiz de Clark Kent…”). Pero a la vez se produce el aumento del ritmo cardiaco y de la tensión arterial. Aparece el aumento de la temperatura corporal y de la sudoración.
Si la dosis es elevada aparecen una gran ansiedad y agresividad, alucinaciones, temblores y movimientos convulsivos. Tras ceder sus efectos iniciales surge el decaimiento, con un tremendo cansancio, apatía, irritabilidad y conducta impulsiva. Casi ningún beneficio, a un costo altísimo… Como puede apreciarse, la droga sólo es un buen negocio para los narcotraficantes. Ah, y si ven a un conejito corriendo que se les acerca para hablarles, simplemente ignórenlo…
Boris Krygel
Publicado el 7 Noviembre 2005 – 3:53 pm | por Administrator |

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1 comentario to “Drogas: La cocaína”
Por Funambula el Ene 18, 2006 | Responder
Agradecería toda información y bibliografía acerca del abuso de pasta base y tratamiendos psicoterapéuticos, gracias