Premio Nobel de la Paz 2005 a la OIEA y a El Baradei

Premio Nobel de la Paz 2005 a la OIEA y a El Baradei

Mohammad el BaradeiPor una de esas típicas ironías con que la vida misma suele abofetearnos, hete aquí que el Premio Nobel de la Paz fue instituido por el inventor de una de las sustancias con mayor poder destructivo jamás conocidas hasta ese entonces: la dinamita. Acaso Alfred Nobel (1833-1896), químico, inventor y filántropo sueco, haya decidido dedicar a la promoción de la paz una parte de la fortuna que le generó su invento para así tranquilizar su conciencia al pensar que el mismo sería utilizado seguramente para fines bélicos -además de los civiles y constructivos-.

Y así fue como en su testamento legó la mayor parte de su fortuna (estimada en unos 9 millones de dólares) para crear una fundación que estableciera premios anuales por los méritos realizados en física, química, medicina y fisiología, literatura y… la paz mundial.

El Premio Nobel de la Paz 2005 fue entregado al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y a su director, Mohamed El Baradei, en el año del sexagésimo aniversario de la masacre provocada por las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

El comité que entrega el galardón valoró el trabajo hecho por el organismo para prevenir que la energía nuclear sea utilizada con propósitos militares y asegurarse de que la empleada para fines pacíficos sea manipulada de la manera más segura posible.

El Baradei expresó que el galardón constituye un reconocimiento al trabajo del OIEA por "resolver algunas de las principales cuestiones que enfrentamos hoy, incluidos Corea del Norte, Irán, la diseminación del ciclo de combustible y el desarme nuclear".

El OIEA realiza investigaciones sobre el uso práctico de esta tecnología en áreas tales como la agricultura, la industria y la medicina. Establece estándares de seguridad, además de ofrecer ayuda práctica y consejo a los países que operan y desarrollan plantas nucleares.

Los orígenes del organismo se remontan hasta la década del 50, cuando se produjeron los mayores avances en la investigación de la energía atómica y aún estaban muy presentes los horrores de su uso bélico. En 1953 el presidente de Estados Unidos, Dwight Eisenhower, pronunció su discurso titulado "Átomos por la paz" ante las Naciones Unidas, donde abogaba por un organismo que utilizara esta tecnología con fines pacíficos. Cuatro años más tarde nació el OIEA, como un organismo autónomo e intergubernamental que opera bajo el ala de las Naciones Unidas.

Cabe hacer hincapié en que el OIEA cumplió un papel destacado tras la tristemente célebre tragedia nuclear en Chernobyl, en 1986, y en la clausura de varias plantas nucleares de la ex era soviética.

Acerca de Mohamed El Baradei

Quien hoy dirige el OIEA, desde 1997, nació en Egipto en 1942, se licenció en leyes en la Universidad de El Cairo y en 1974 se doctoró en Derecho Internacional en Nueva York. Su carrera diplomática se inició en 1964 al incorporarse al Ministerio de Relaciones Exteriores de Egipto. Integró la misión permanente de su país ante Naciones Unidas tanto en Nueva York como en Ginebra.

En 1980 se convirtió en profesor emérito a cargo del Programa de Derecho Internacional del Instituto para Entrenamiento e Investigación de la ONU. Cuatro años más tarde llegó a la organización que actualmente dirige, ocupando una serie de posiciones de alto nivel, incluyendo el cargo de asesor jurídico y asistente de la Dirección General de Relaciones Externas.

Allí tuvo oportunidad de conocer a Hans Blix, con quien trabajó varios años y a quien sucedió en 1997. Ambos encabezaron los equipos de las Naciones Unidas que visitaron Irak para monitorear el desarme del gobierno de Saddam Hussein.

Reflexiones no del todo pacíficas…

Generalmente los premios Nobel para logros científicos y literarios son galardones de amplio consenso mundial, ya que son otorgados por un grupo de expertos en cada campo de la Academia Sueca de Ciencias o Literatura. Pero el Premio Nobel de la Paz lo elige un Comité noruego escogido por el Parlamento de ese país y es entregado en Oslo, lo cual, a la vista de ciertos formadores de opinión suspicaces, le confiere cierta parcialidad política, por cuanto Noruega fue una nación beligerante en la Segunda Guerra Mundial -al contrario de la neutral Suecia-, y además desde mediados de los años 50 es un miembro activo de la OTAN, con EE.UU. como socio mayor. Esto trajo aparejado que la selección del Premio de la Paz haya sido a menudo criticada por ciertos países, especialmente durante la Guerra Fría.

Si ponemos en la balanza los aciertos y desaciertos (al menos desde el punto de vista de las polémicas que supieron concitar en su momento) en torno a los ganadores del premio de marras, tenemos que galardonados de la talla de Albert Schweitzer, Linus Pauling, Martin Luther King, Madre Teresa de Calcuta, Lech Walesa o Nelson Mandela despertaron una adhesión casi unánime en la opinión pública, en contraposición con las nominaciones de figuras más controvertidas como Theodore Roosevelt (defensor del imperialismo), Andrei Sakharov (padre de la bomba H rusa), Henry Kissinger y Le Duc Tho (diplomáticos de potencias beligerantes en Vietnam), Anuar Sadat (que atacó a Israel en 1973 para forzar las negociaciones), Menahem Beguin (que invadió Líbano aprovechándose de la paz con Egipto), Yasser Arafat (líder terrorista en otra época) y Jimmy Carter (crítico de la política de EE.UU. en Irak).

Dentro de este contexto, el Premio Nobel de la Paz otorgado a Mohamed El Baradei y a su Organismo Internacional para la Energía Atómica también ha sido bastante polémico, en vista de las fricciones que ha tenido este funcionario respecto de la cuestionada dependencia de la ONU con las potencias occidentales. De hecho, existe todavía un impasse nuclear con Irán y -en menor grado- con Corea del Norte, sin olvidar las poco convincentes inspecciones durante el régimen de Saddam Hussein, al menos para Washington y Londres. Sin embargo, al final hubo que darle la razón a la OIEA, pues las mismas tropas de ocupación no encontraron evidencias concluyentes sobre el supuesto programa nuclear de Hussein. Con este solo hecho bastó para que la balanza se inclinara a favor de El Baradei, escogido de entre 199 candidatos al Nobel, algo que en cierto modo fue una critica velada a la apresurada invasión de Irak.

Boris Krygel

Publicado el 30 Octubre 2005 – 12:22 pm | por Administrator |

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