El Vino: Denominación de Origen Cigales
El Vino: Denominación de Origen Cigales. Te acercamos a todas las Denominaciones de Origen en España.
Tal vez pocos conozcan este dato curioso: el primer vino que dio la vuelta al mundo fue un fondillón alicantino, tinto y dulce de uva Monastrell, que viajaba a bordo de las naves de Juan Sebastián Elcano,
nada más ni nada menos que en el siglo XVI.
Otro aspecto un tanto ignoto lo constituye el hecho de que el vino que se bebía en la antigüedad no era ni remotamente parecido al de nuestros días. Aquél era una mezcla de vino-mosto (vino que a raíz de su alto contenido de azúcares por lo tardía de su vendimia se quedaba sin terminar de fermentar, debido a la incapacidad de las levaduras para procesar tanta fructosa) y agua, e incluso en algunas ocasiones se le añadía miel.
Pues bien, aquellos rudimentarios palotes con que se comenzó a escribir la historia del elixir de los dioses fueron evolucionando hasta transformarse en las asombrosas fórmulas que componen la ingeniería vitivinícola del presente. Y los vinos de Cigales son un buen ejemplo de esta fusión entre tradición añeja y modernas tecnologías.
La Denominación de Origen Cigales comenzó a funcionar como tal recién en el año 1991. No obstante, su verdadera historia data de muchísimo tiempo atrás: según consta en variada documentación, ya en el siglo X aparecen propietarios de viñedos en distintos municipios de la comarca, como Cubillas o Corcos.
La comarca de Cigales que protege la Denominación de Origen se extiende por el sector norte de la Depresión del Duero, a lo largo de una superficie de 574 km², a ambos márgenes del río Pisuerga. Los viñedos se encuentran a una altitud media de 750 metros. Esta región comprende desde parte del término municipal de Valladolid (Pago "El Berrocal") hasta el palentino de Dueñas, incluyendo además Cabezón de Pisuerga, Cigales, Corcos del Valle, Cubillas de Santa Marta, Fuensaldaña, Mucientes, Quintanilla de Trigueros, San Martín de Valvení, Trigueros del Valle y Valoria la Buena.
Los primeros pobladores de la comarca fueron los vacceos, sometidos por los romanos en el siglo II a. C.; más tarde llegarían invasiones de bárbaros germanos y árabes. La reconquista trajo gente de otras regiones que mezclaron su sangre con la de los grupos aislados supervivientes, dando lugar a la heterogénea población existente en la actualidad.
Estas tierras conservan innumerables huellas de un pasado esplendoroso. Numerosos castillos jalonan sus municipios, como el de Trigueros del Valle, el de Fuensaldaña -hoy sede de las Cortes de Castilla y León- o el de Mucientes, donde permaneció Juana la Loca.
Los vinos de Cigales alcanzaron gran fama en España y en el exterior. Cuando la filoxera invadió los viñedos franceses los vinos de Cigales llegaron hasta Burdeos para suplir los propios en tierras galas. En aras de ponderar la verdadera importancia que tuviera antaño esta zona vitivinícola, baste con decir que para 1888 ya producía más de 15 millones de kilos de uva…
Las bodegas acogidas a la D.O. comenzaron a exportar sus vinos en el año 1995, debido al aumento de la producción de las nuevas plantaciones, lo que marcó la búsqueda de mercados en el exterior. Así se ha llegado a exportar la cantidad de 203.500 botellas en el año 2003. Principalmente, a países de la Unión Europea, con especial presencia en Bélgica, Holanda, Alemania, Suiza y Suecia, y a los Estados Unidos.
Experimento exitoso
Cigales es una zona, junto con Valladolid, que está dando un giro sorprendente y, además, muy velozmente. De ser una denominación conocida por sus vinos rosados y claretes, es en el ámbito de los tintos donde está cosechando sus mejores logros, y hacia el que en la actualidad se están inclinando todas las bodegas. Semejante evolución vertiginosa pareciera ser fruto de una idea genial, de una especie de experimento que a alguien se le ha ocurrido recientemente. El desafío podría plantearse de la siguiente manera: “¿Que pasaría si en lugar de vendimiar todas las variedades que tenemos en la finca dejáramos las blancas a un lado, cogiéramos solo las tintas y, en vez de hacer un clarete, produjéramos un vino tinto..?”. Pues bien, el ensayo se llevó a cabo… y el resultado fue todo un éxito: el tinto salió espectacular, con una personalidad muy especial y cualidades diferenciales capaces de satisfacer a los paladares más exigentes. Y fue entonces cuando se desató la cadena de conjeturas para explicar el fenómeno.
La primera, su situación geográfica. Cigales, aunque bañada por el Pisuerga, está en plena zona climática del Duero, en medio de Ribera y de Toro, sintetizando de alguna manera las virtudes de las dos, es decir, la potencia de éste y la elegancia de aquélla. Los suelos pedregosos de cantos rodados, pobres, pero muy buenos para las viñas, situadas a bastante altura, conforman otra de sus ventajas. Su uva tinta base es la Tempranillo/Tinto Fino, la misma que en las otras dos zonas colindantes, y gran cantidad de ella procede de cepas muy viejas; aunque con la diferencia de que también aquí hay mucho Albillo blanco. Desde antaño, allí siempre se habían dedicado a mezclar las tintas y las blancas para hacer claretes, hasta que se percataron de que el tinto tiene más fuerza, mejor comercialización y valor agregado; y entonces, simplemente, sin hacer ningún malabarismo extraño ni importar variedades de ninguna parte, hicieron tintos… ¡y les salieron soberbios!
La zona está ahora en plena transformación. Preservadores de las tradiciones por excelencia, muchos hacen a la vez claretes y tintos, pero estos últimos, contundentemente, son sus caballitos de batalla. Plantaciones nuevas, arranque de cepas blancas, transformación de bodegas, mucho gasto en barricas y llegada de bodegas de otros lugares, que se han dado cuenta del potencial, son los componentes de este novísimo escenario.
Boris Krygel
Publicado el 25 Octubre 2005 – 7:57 am | por Administrator |

lector de feeds



























