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Homenaje de TV Channel 5 a James Dean
Por favor, cierre los ojos, ponga su mente en blanco y… Ah, por supuesto, disculpe, mejor no los cierre Pero, en fin, se ve que todo este asunto del “muchachito Ãcono de la rebeldÃa” ha quedado archivado en los arcones de nuestras abuelas, ¿o no será tan asÃ..? Lo cierto es que el 30 de septiembre de 2005 se cumplió el 50° aniversario de su fallecimiento, y la cadena TV Channel 5 aprovechó la oportunidad para rendirle homenaje a través de un revelador documental acerca de su corta aunque intensa vida, que sigue fascinando a muchos cinéfilos y fans incondicionales. James Dean, el actor estadounidense que hizo sólo tres pelÃculas en poco más de un año (“Al este del Edén”, “Rebelde sin causa” y “Gigante”) antes de morir a los 24 en un accidente automovilÃstico, no se habrÃa matado por exceso de velocidad. Según el documental, realizado con ayuda de la más moderna tecnologÃa, el velocÃmetro de su Porsche Spyder 550 marcaba solo 112 kilómetros por hora, 32 menos de lo que se creÃa. La investigación revela además que Dean frenó con fuerza para no chocar con el vehÃculo que se habÃa cruzado con él en la autopista. Ello, contrariamente a la teorÃa de que habrÃa tratado de sortearlo, como se dijo en su momento. De acuerdo con esta versión, era el propio actor quien iba al volante aquel dÃa, y no el mecánico alemán Rolf Weutherich. El cuerpo de Dean, que habÃa recibido el pleno impacto del otro coche, fue arrojado al asiento del acompañante en el momento de producirse el choque, según han podido determinar los expertos. Sin embargo, un testigo del accidente, Don Dooley, sigue insistiendo en que el automóvil lo conducÃa el mecánico. Este último resultó herido tan gravemente que no pudo participar en la investigación inicial. Cuando finalmente se recuperó, regresó a Alemania y no volvió a hablar de ello. Murió en 1981, irónicamente, en otro accidente automovilÃstico… El mito James Byron Dean nació en Marion (Indiana) el 8 de febrero de 1931. Su padre se desentendió de su educación y lo envió a vivir a la granja de sus tÃos en Fairmount (Indiana), donde pasarÃa su infancia y juventud. Alcanza la mayorÃa de edad y decide probar suerte en el mundo cinematográfico. Tuvo sus primeras apariciones en pantalla a través de anuncios publicitarios. Sus comienzos en el cine no fueron fáciles. Por ejemplo, se presentó en una productora donde lo rechazaron por ser “demasiado bajo” (¡y eso que Los entendidos conjeturan que parte de su secreto encanto se debÃa a una tremenda miopÃa, que además de otorgarle esa mirada de “soy inofensivo, pero por las dudas no me des la espalda por mucho tiempo”, la imagen del eterno incomprendido que fue su marca registrada, le ayudaba a meterse en su papel, puesto que estaba forzado a imaginarse lo que estaba sucediendo a su alrededor. Su vida sentimental siempre dio que hablar… Todo un guapo, las mujeres se volvÃan locas por él. Dean, consciente de ello, además de ser muy promiscuo, se aprovechó de esta situación saliendo con varias chicas (y chicos también, según cuenta la leyenda) a la vez. Entre 1951 y 1955 mantuvo romances con la actriz de origen italiano Anna Maria Pierangeli (“Mañana será tarde”), Ursula Andress, quien intentó darle celos a James durante el rodaje de “Gigante” con todo hombre que podÃa, y Natalie Wood, su compañera de reparto en “Rebelde sin causa”. Todas querÃan casarse con él, y para todas tuvo la misma excusa: “Vamos a esperar a ver cómo va mi carrera”. En realidad, Jimmy no era gay. Según el también actor -y biógrafo de Dean- Dennis Hopper, “era bisexual”, inconstante en los amores y muy audaz en sus gustos sexuales, siempre dispuesto a experimentar nuevas sensaciones. En Hollywood corrÃa el rumor de que frecuentaba locales sadomasoquistas. De hecho, el forense que hizo su autopsia dijo que el cuerpo del mito estaba plagado de latigazos y quemaduras de cigarro. Era la antÃtesis de lo polÃticamente correcto, lo último que una madre querrÃa para su hija; y claro, lo “prohibido” es algo que siempre ha atraÃdo. Rebelde, transgresor, desenfadado, autodestructivo o como quiera llamársele, lo cierto es que su tránsito por el Olimpo de esos semidioses que son las celebridades no pasó desapercibido. Boris Krygel Envía a Facebook / Envía a Twitter |
Publicado por Administrator en Opinión el 21 Octubre, 2005

