Homenaje de TV Channel 5 a James Dean

Homenaje de TV Channel 5 a James Dean

Por favor, cierre los ojos, ponga su mente en blanco y… Ah, por supuesto, disculpe, mejor no los cierre James Dean: El mitonada porque de lo contrario no podría seguir leyendo esto… Bueno, no importa, deje sus ojos abiertos pero responda rápidamente, sin pensarlo demasiado, cuál es el primer nombre que se le aparece asociado a la palabra “Rebelde”. Ah… ¿John Lennon? Un segundo intento, vamos, ahí va: “¡rebelde..!”. No, ehhhh, tampoco nos estábamos refiriendo a Ernesto “Che” Guevara. Vaya, se ve que aún no estamos sintonizados… Venga, por última vez: “¡¡¡rebelde!!!”. ¿Diego Armando Maradona, dice Ud.? Basta, nos damos por vencidos, se suponía que Ud. debería haber respondido contundentemente “James Dean”, y ello nos habría dado el pie necesario como para explayarnos a piacere acerca de este mítico símbolo de los alocados (¿y rebeldes..?) años cincuenta.

Pero, en fin, se ve que todo este asunto del “muchachito ícono de la rebeldía” ha quedado archivado en los arcones de nuestras abuelas, ¿o no será tan así..? Lo cierto es que el 30 de septiembre de 2005 se cumplió el 50° aniversario de su fallecimiento, y la cadena TV Channel 5 aprovechó la oportunidad para rendirle homenaje a través de un revelador documental acerca de su corta aunque intensa vida, que sigue fascinando a muchos cinéfilos y fans incondicionales.

James Dean, el actor estadounidense que hizo sólo tres películas en poco más de un año (“Al este del Edén”, “Rebelde sin causa” y “Gigante”) antes de morir a los 24 en un accidente automovilístico, no se habría matado por exceso de velocidad. Según el documental, realizado con ayuda de la más moderna tecnología, el velocímetro de su Porsche Spyder 550 marcaba solo 112 kilómetros por hora, 32 menos de lo que se creía. La investigación revela además que Dean frenó con fuerza para no chocar con el vehículo que se había cruzado con él en la autopista. Ello, contrariamente a la teoría de que habría tratado de sortearlo, como se dijo en su momento. De acuerdo con esta versión, era el propio actor quien iba al volante aquel día, y no el mecánico alemán Rolf Weutherich.

El cuerpo de Dean, que había recibido el pleno impacto del otro coche, fue arrojado al asiento del acompañante en el momento de producirse el choque, según han podido determinar los expertos. Sin embargo, un testigo del accidente, Don Dooley, sigue insistiendo en que el automóvil lo conducía el mecánico. Este último resultó herido tan gravemente que no pudo participar en la investigación inicial. Cuando finalmente se recuperó, regresó a Alemania y no volvió a hablar de ello. Murió en 1981, irónicamente, en otro accidente automovilístico…

El mito

James Byron Dean nació en Marion (Indiana) el 8 de febrero de 1931. Su padre se desentendió de su educación y lo envió a vivir a la granja de sus tíos en Fairmount (Indiana), donde pasaría su infancia y juventud.

Alcanza la mayoría de edad y decide probar suerte en el mundo cinematográfico. Tuvo sus primeras apariciones en pantalla a través de anuncios publicitarios. Sus comienzos en el cine no fueron fáciles. Por ejemplo, se presentó en una productora donde lo rechazaron por ser “demasiado bajo” (¡y eso que Un Rebelde sin causamedía 1,73 m!). Su primer protagónico fue encarnando al hijo rebelde de “Al este del Edén” (por el cual sería nominado  para el Oscar  al mejor actor a título póstumo). Con este papel, y de la mano del célebre director Elia Kazan , Dean se convertiría en el nuevo representante del método naturalista de actuación, seguido por Marlon Brando.

Los entendidos conjeturan que parte de su secreto encanto se debía a una tremenda miopía, que además de otorgarle esa mirada de “soy inofensivo, pero por las dudas no me des la espalda por mucho tiempo”, la imagen del eterno incomprendido que fue su marca registrada, le ayudaba a meterse en su papel, puesto que estaba forzado a imaginarse lo que estaba sucediendo a su alrededor.

Su vida sentimental siempre dio que hablar… Todo un guapo, las mujeres se volvían locas por él. Dean, consciente de ello, además de ser muy promiscuo, se aprovechó de esta situación saliendo con varias chicas (y chicos también, según cuenta la leyenda) a la vez.

Entre 1951 y 1955 mantuvo romances con la actriz de origen italiano Anna Maria Pierangeli (“Mañana será tarde”), Ursula Andress, quien intentó darle celos a James durante el rodaje de “Gigante” con todo hombre que podía, y Natalie Wood, su compañera de reparto en “Rebelde sin causa”. Todas querían casarse con él, y para todas tuvo la misma excusa: “Vamos a esperar a ver cómo va mi carrera”.

En realidad, Jimmy no era gay. Según el también actor -y biógrafo de Dean- Dennis Hopper, “era bisexual”, inconstante en los amores y muy audaz en sus gustos sexuales, siempre dispuesto a experimentar nuevas sensaciones.

En Hollywood corría el rumor de que frecuentaba locales sadomasoquistas. De hecho, el forense que hizo su autopsia dijo que el cuerpo del mito estaba plagado de latigazos y quemaduras de cigarro. Era la antítesis de lo políticamente correcto, lo último que una madre querría para su hija; y claro, lo “prohibido” es algo que siempre ha atraído. Rebelde, transgresor, desenfadado, autodestructivo o como quiera llamársele, lo cierto es que su tránsito por el Olimpo de esos semidioses que son las celebridades no pasó desapercibido.

Boris Krygel

Publicado por Administrator en Opinión el 21 Octubre, 2005

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